El pasado mes de octubre se presentó en el área de Dallas Vikki Carr acompañada del Mariachi Los Camperos. Aunque no llenaron el lugar, los asistentes a la Fiesta Tecaliso la gozaron tanto como ella, sin saber la mayoría el gran significado que tuvo esa noche para la legendaria cantante de ascendencia mexicana.

Después de 60 años de estar en la farándula, el único cansancio que Carr, con su privilegiada voz, admite sentir es el de sus pies al estar en el escenario: "con esos taconzotes que usábamos... estoy un poco cansada, no nomás por mi edad, pero porque no estoy muy acostumbrada a hacer los conciertos [últimamente]". 

Relacionada: Vikki Carr está de luto...

"Cuando estoy en el escenario, estoy feliz de la vida, aunque los pies ya no aguantan como antes", recalcó (con una gran sonrisa) durante una entrevista previa a su concierto el 13 de octubre en Irving.

Durante aproximadamente una hora se había dedicado a ensayar y compartir con los integrantes de Los Camperos en el Toyota Pavilion, así como a hacer todo lo posible por hacer sentir cómodo a su invitado especial, el cantante Javier Aguilar, de Dallas, con quien hizo un dúo. Después de pasados unos 15 minutos de la entretenida sesión, cuando el aire acondicionado le caló demasiado pidió una capa extra. Al terminar subió al camerino aún con un poco de frío, pero con mucho ánimo para conversar de su carrera y sobre los recientes retos en su vida personal.

En el 2012 a su esposo le dio demencia, contó. "Y yo dejé la carrera para cuidarlo. Él era el número uno para mí y muchos pensaban que me había retirado". Carr, el año pasado había visitado Dallas (Oak Cliff) para hablar de la importancia de cuidar la salud entre los adultos mayores, como parte de la iniciativa "Hay Más Adelante" en la que sigue activa y mediante la cual comparte su experiencia personal.

Cuando se refería al principio de la conversación a no estar "muy acostumbrada" a hacer los conciertos, era justamente debido a que se había dedicado en los últimos años a cuidar de su esposo, Pedro de León, un ex médico, con quien vive en San Antonio y la experiencia de prodigarle su tiempo había empezado a cobrarle caro a nivel emocional.  Hasta que al fin, "tuve la oportunidad de encontrar tres personas que lo puedan cuidar, para que yo pueda regresar a hacer pláticas. Pero lo que me salvó la vida verdaderamente fue la iglesia y tener la oportunidad los fines de semana de cantar con el coro", detalló emocionada.

¿Ahí en San Antonio?
"Sí, en St. Matthews. Una monja, Sister Therese es la que me salvó, me dio consejos sobre el problema del ser quienes cuidan de los seres queridos... y especialmente que yo amo a mi esposo tanto, pero también me di cuenta que uno tiene que seguir viviendo. Sabiendo que ahora está en buenas manos no me preocupa tanto salir".

Durante el concierto, no escatimó en hablar con su público y contarles sobre la salud de su compañero sentimental. Después de realizar una sentida interpretación de "Somos novios", dedicada a su marido, las lágrimas que se le escaparon terminaron de narrar esa historia. Carr tiene 79 y De León 89 años.

Antes de cantar en Dallas lo había hecho en agosto en El Paso, en solidaridad con los sobrevivientes del ataque terrorista en una tienda Walmart donde murieron más de 20.

¿Y qué tal se sintió?
"Yo estaba rezándole a Dios, el señor me dio este don, dame la fuerza, no nomás de la voz, pero del cuerpo, de todo mentalmente, y que me utilizara y que me usara para hablar con el público sobre esta tragedia... No, fue hermoso y tuve la oportunidad de visitar a un paciente en el hospital, el último que tenían y entré a su cuarto y fue tan lindo... canté con ellos y luego tuve el honor de conocer a los rescatistas y les di las gracias por el trabajo que habían hecho".

Previamente había vivido una difícil prueba durante un concierto navideño en Palm Springs, California el año pasado, en el que, según sus propias palabras, sufrió un "colapso emocional" cuando cantaba. "No sé como dice en español, but I had a meltdown". Cuenta que el público la ayudó a sacar adelante el momento y después su recuperación fue paulatina, apoyándose en su fe.

LEGENDARIA
Nacida en El Paso, Texas a solicitud de su padre, oriundo de la misma ciudad, Carr recordó haber crecido en el sur de California en un hogar donde solo sonaba Pedro Vargas, el "big band y las rancheras", sin entender cuál era el gran alboroto por lo que cantaba Elvis Presley.

Sin ser una seguidora de Elvis, Carr vivió una experiencia muy grata junto a "El Rey" en Las Vegas. Presley le regaló un enorme anillo de diamantes y le hizo una visita a su show, en el que subió al escenario a saludarla y mostrar un anillo idéntico (aunque lo doble de grande) al que le había obsequiado una noche antes, cuando el prometido de Carr y ella lo habían visitado primero al final de una de sus presentaciones.

"Fui criada con música de mariachi, mi papá no permitía el rocanrol así que yo no sabía que era la gran cosa de Elvis Presley y resulta...que cuando estuve en las Vegas tenía 'one woman show' y yo estaba comprometida con el doctor que lo cuidaba en Las Vegas -y me dijo que Elvis me quería conocer y dije, what?? Pues no lo creía yo y aparte no sabía cuál era el gran escándalo de por qué todo mundo se volvía loco (con él) y fuimos al Hilton, vi su show (casi como crítica). Las luces, la música y luego él salió. [Y dijo, aquí está] una de las mejores cantantes del país, porque canta de aquí (el corazón), Vikki Carr! Y luego el doctor me dijo -párate, -no puedo, no puedo, mi mente me está diciendo que sí, pero las piernas no funcionan. -No nada. Y resulta que después fuimos a su camerino, yo no tengo actitud de estrella, yo voy con los coristas, los músicos y los meseros... Me avisaron, Presley ya está listo para verte y dije, ok, en dónde está. -Está atrás de ti".

Elvis le quitó el anillo de compromiso que llevaba y le dijo que cerrara los ojos. Vikki se volvió su admiradora: "Un señor con mucho talento pero muy solo".

Aunque el reconocimiento de su carrera en el mercado estadounidense no careció de esos y otros grandes elogios, en 1970 fue nombrada "La Mujer del Año" por Los Angeles Times, no fue hasta que grabó en español que recibió un premio Grammy, la intérprete de clásicos como "It Must Be Him" y "Discúlpame".

En 1981 recibió una estrella el Paseo de la Fama de Hollywood y a la fecha, le ha cantado a cinco presidentes de su país: Richard Nixon, Gerald Ford, Ronald Reagan, George Bush y Bill Clinton. Su incursión en el mercado en español, se debió en gran parte a que su contrato con Columbia Records no fue renovado en una época en el que el presidente de la disquera le explicó que no podía tener a dos divas: ella y Barbra Streisand.

"Pero todo pasa por una razón", reflexionó satisfecha al hablar del tema. Al hacer la transición al mercado latinoamericano, empezando con México, empezaron los éxitos, como "Total" y años después, cantando ranchero, ganó su primer premio Grammy por "Ni princesa ni esclava". Los reconocimientos de la Academia de la Grabación así como del Grammy Latino no le fueron ajenos en los siguientes años.

Su éxito más grande en español lo grabó a dúo con Ana Gabriel, "Cosas del amor", incluido en el disco suyo del mismo nombre.

En 1985 fue parte de la grabación del tema en beneficio de la infancia: "Cantaré, Cantarás", junto a una legión de estrellas como Vicente Fernández, José José, Rocío Jurado, Lupita D'Alessio, José Luis Rodríguez y Emmanuel, entre muchos otros.

"Mi parte que yo iba a cantar, era muy bajo para mi voz y le pregunté al productor si estaba bien si cambiaba yo las notas. Y dijo, 'Vikki, lo que quieras hacer'. Y lo tomé un octavo más alto y todo mundo nomás me vio y El Puma dice, voy a comprarlo nomás por esas notas", detalló sobre el celebrado tema.

Aunque muchos latinoamericanos no conocieron el impacto de Carr cantando en inglés, ella sabe lo importante que fue para sí "pegar" en el "mainstream" estadounidense.

"Eso me abrió las puertas porque siempre cantaba en español para explicarle al público de mi ascendencia mexicana, quería presentar mi música y como tenía el éxito en inglés, me dio el poder para poder hacerlo".

Después de 60 años de estar en la farándula, el único cansancio que Carr, con su privilegiada voz, admite sentir es el de sus pies al estar en el escenario: "con esos taconzotes que usábamos... estoy un poco cansada, no nomás por mi edad, pero porque no estoy muy acostumbrada a hacer los conciertos [últimamente]". 

Relacionada: Vikki Carr está de luto...

"Cuando estoy en el escenario, estoy feliz de la vida, aunque los pies ya no aguantan como antes", recalcó (con una gran sonrisa) durante una entrevista previa a su concierto el 13 de octubre en Irving.

Durante aproximadamente una hora se había dedicado a ensayar y compartir con los integrantes de Los Camperos en el Toyota Pavilion, así como a hacer todo lo posible por hacer sentir cómodo a su invitado especial, el cantante Javier Aguilar, de Dallas, con quien hizo un dúo. Después de pasados unos 15 minutos de la entretenida sesión, cuando el aire acondicionado le caló demasiado pidió una capa extra. Al terminar subió al camerino aún con un poco de frío, pero con mucho ánimo para conversar de su carrera y sobre los recientes retos en su vida personal.

En el 2012 a su esposo le dio demencia, contó. "Y yo dejé la carrera para cuidarlo. Él era el número uno para mí y muchos pensaban que me había retirado". Carr, el año pasado había visitado Dallas (Oak Cliff) para hablar de la importancia de cuidar la salud entre los adultos mayores, como parte de la iniciativa "Hay Más Adelante" en la que sigue activa y mediante la cual comparte su experiencia personal.

Cuando se refería al principio de la conversación a no estar "muy acostumbrada" a hacer los conciertos, era justamente debido a que se había dedicado en los últimos años a cuidar de su esposo, Pedro de León, un ex médico, con quien vive en San Antonio y la experiencia de prodigarle su tiempo había empezado a cobrarle caro a nivel emocional.  Hasta que al fin, "tuve la oportunidad de encontrar tres personas que lo puedan cuidar, para que yo pueda regresar a hacer pláticas. Pero lo que me salvó la vida verdaderamente fue la iglesia y tener la oportunidad los fines de semana de cantar con el coro", detalló emocionada.

¿Ahí en San Antonio?
"Sí, en St. Matthews. Una monja, Sister Therese es la que me salvó, me dio consejos sobre el problema del ser quienes cuidan de los seres queridos... y especialmente que yo amo a mi esposo tanto, pero también me di cuenta que uno tiene que seguir viviendo. Sabiendo que ahora está en buenas manos no me preocupa tanto salir".

Durante el concierto, no escatimó en hablar con su público y contarles sobre la salud de su compañero sentimental. Después de realizar una sentida interpretación de "Somos novios", dedicada a su marido, las lágrimas que se le escaparon terminaron de narrar esa historia. Carr tiene 79 y De León 89 años.

Antes de cantar en Dallas lo había hecho en agosto en El Paso, en solidaridad con los sobrevivientes del ataque terrorista en una tienda Walmart donde murieron más de 20.

¿Y qué tal se sintió?
"Yo estaba rezándole a Dios, el señor me dio este don, dame la fuerza, no nomás de la voz, pero del cuerpo, de todo mentalmente, y que me utilizara y que me usara para hablar con el público sobre esta tragedia... No, fue hermoso y tuve la oportunidad de visitar a un paciente en el hospital, el último que tenían y entré a su cuarto y fue tan lindo... canté con ellos y luego tuve el honor de conocer a los rescatistas y les di las gracias por el trabajo que habían hecho".

Previamente había vivido una difícil prueba durante un concierto navideño en Palm Springs, California el año pasado, en el que, según sus propias palabras, sufrió un "colapso emocional" cuando cantaba. "No sé como dice en español, but I had a meltdown". Cuenta que el público la ayudó a sacar adelante el momento y después su recuperación fue paulatina, apoyándose en su fe.

LEGENDARIA
Nacida en El Paso, Texas a solicitud de su padre, oriundo de la misma ciudad, Carr recordó haber crecido en el sur de California en un hogar donde solo sonaba Pedro Vargas, el "big band y las rancheras", sin entender cuál era el gran alboroto por lo que cantaba Elvis Presley.

Sin ser una seguidora de Elvis, Carr vivió una experiencia muy grata junto a "El Rey" en Las Vegas. Presley le regaló un enorme anillo de diamantes y le hizo una visita a su show, en el que subió al escenario a saludarla y mostrar un anillo idéntico (aunque lo doble de grande) al que le había obsequiado una noche antes, cuando el prometido de Carr y ella lo habían visitado primero al final de una de sus presentaciones.

"Fui criada con música de mariachi, mi papá no permitía el rocanrol así que yo no sabía que era la gran cosa de Elvis Presley y resulta...que cuando estuve en las Vegas tenía 'one woman show' y yo estaba comprometida con el doctor que lo cuidaba en Las Vegas -y me dijo que Elvis me quería conocer y dije, what?? Pues no lo creía yo y aparte no sabía cuál era el gran escándalo de por qué todo mundo se volvía loco (con él) y fuimos al Hilton, vi su show (casi como crítica). Las luces, la música y luego él salió. [Y dijo, aquí está] una de las mejores cantantes del país, porque canta de aquí (el corazón), Vikki Carr! Y luego el doctor me dijo -párate, -no puedo, no puedo, mi mente me está diciendo que sí, pero las piernas no funcionan. -No nada. Y resulta que después fuimos a su camerino, yo no tengo actitud de estrella, yo voy con los coristas, los músicos y los meseros... Me avisaron, Presley ya está listo para verte y dije, ok, en dónde está. -Está atrás de ti".

Elvis le quitó el anillo de compromiso que llevaba y le dijo que cerrara los ojos. Vikki se volvió su admiradora: "Un señor con mucho talento pero muy solo".

Aunque el reconocimiento de su carrera en el mercado estadounidense no careció de esos y otros grandes elogios, en 1970 fue nombrada "La Mujer del Año" por Los Angeles Times, no fue hasta que grabó en español que recibió un premio Grammy, la intérprete de clásicos como "It Must Be Him" y "Discúlpame".

En 1981 recibió una estrella el Paseo de la Fama de Hollywood y a la fecha, le ha cantado a cinco presidentes de su país: Richard Nixon, Gerald Ford, Ronald Reagan, George Bush y Bill Clinton. Su incursión en el mercado en español, se debió en gran parte a que su contrato con Columbia Records no fue renovado en una época en el que el presidente de la disquera le explicó que no podía tener a dos divas: ella y Barbra Streisand.

"Pero todo pasa por una razón", reflexionó satisfecha al hablar del tema. Al hacer la transición al mercado latinoamericano, empezando con México, empezaron los éxitos, como "Total" y años después, cantando ranchero, ganó su primer premio Grammy por "Ni princesa ni esclava". Los reconocimientos de la Academia de la Grabación así como del Grammy Latino no le fueron ajenos en los siguientes años.

Su éxito más grande en español lo grabó a dúo con Ana Gabriel, "Cosas del amor", incluido en el disco suyo del mismo nombre.

En 1985 fue parte de la grabación del tema en beneficio de la infancia: "Cantaré, Cantarás", junto a una legión de estrellas como Vicente Fernández, José José, Rocío Jurado, Lupita D'Alessio, José Luis Rodríguez y Emmanuel, entre muchos otros.

"Mi parte que yo iba a cantar, era muy bajo para mi voz y le pregunté al productor si estaba bien si cambiaba yo las notas. Y dijo, 'Vikki, lo que quieras hacer'. Y lo tomé un octavo más alto y todo mundo nomás me vio y El Puma dice, voy a comprarlo nomás por esas notas", detalló sobre el celebrado tema.

Aunque muchos latinoamericanos no conocieron el impacto de Carr cantando en inglés, ella sabe lo importante que fue para sí "pegar" en el "mainstream" estadounidense.

"Eso me abrió las puertas porque siempre cantaba en español para explicarle al público de mi ascendencia mexicana, quería presentar mi música y como tenía el éxito en inglés, me dio el poder para poder hacerlo".