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El espíritu olímpico muestra lo mejor de la humanidad: trabajo en equipo, solidaridad y tolerancia

En la jornada de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio, el Secretario General de las Naciones Unidas, saludó el viernes a los atletas, laureando la inspiración y unidad que suscitan con su desempeño.

"El espíritu olímpico saca lo mejor de la humanidad: trabajo en equipo y solidaridad. Talento. Tolerancia. Nos inspira y nos unifica en tiempos difíciles", dijo António Guterres en un mensaje de video proyectado en la ceremonia de apertura, realizada en un estadio vacío a causa de la emergencia del coronavirus.

En alusión al retraso de un año del evento originalmente programado para el verano de 2020 a causa de la pandemia de COVID-19, Guterres recordó que el mundo está de luto por las muchas vidas perdidas y subrayó la determinación de los deportistas reunidos en la capital de Japón para superar los obstáculos impuestos por la emergencia.

"Si todos aplicáramos esa misma energía a nuestros desafíos globales, podríamos lograr cualquier cosa: la paz; un planeta limpio, verde y próspero; y un mundo mejor y más equitativo", afirmó.

Todo esto, mediante la solidaridad hacia los más vulnerables para no dejar a nadie atrás, explicó el titular de la ONU.

Corramos juntos"Corramos juntos hacia ese futuro”, exhortó António Guterres, que hace unos días había hecho el tradicional llamamiento a la tregua olímpica, que busca silenciar las armas durante la justa deportiva.

"Los pueblos y las naciones pueden aprovechar este respiro temporal para establecer ceses al fuego duraderos y encontrar caminos hacia una paz sostenible", apuntó el Secretario General en esa ocasión.

Esperanza en un momento difícilPresente en Tokio, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostuvo que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos son una oportunidad para difundir esperanza en un momento difícil para todos.

"Más que cualquier otro evento, la olimpiada tiene el poder de unir al mundo; de inspirar; de mostrar lo que es posible", recalcó Tedros Adhanom Ghebreyesus ante el Comité Olímpico Internacional, mientras sostenía la llama olímpica.

Añadió que el mundo debe unirse con “determinación, dedicación y disciplina” para vencer la pandemia.

Tedros comparó la pandemia con una carrera en la que la humanidad corre para vencer a un adversario: el coronavirus.

Estamos corriendo unos contra otros: Pero es una prueba en la que “el mundo está fallando” porque estamos corriendo unos contra otros, lamentó, refiriéndose a la inequidad de acceso a las vacunas, el 75% de las cuales se han administrado en sólo una decena de países, en tanto que apenas el 1% de la población de las naciones de renta baja ha recibido al menos una dosis.

El responsable de la OMS advirtió que el mundo se encuentra en el inicio de otra ola de infecciones y muertes, e instó a todos los países a embarcarse en un “impulso global masivo” para vacunar al menos al 10% de la población para septiembre.

En este sentido, reiteró que en tanto no se compartan las vacunas, pruebas y tratamientos, incluido el oxígeno, se seguirá alimentando “una pandemia de dos vías” entre los que tienen y se están reactivando y los que no tienen y se deben cerrar.

Ultraje moral: "Esto no sólo es un ultraje moral, también es epidemiológica y económicamente contraproducente", alertó , argumentando que cuanto más persista la inequidad, más lenta será la recuperación.

Además, abundó, más transmisiones darán espacio a mutaciones posiblemente más peligrosas y devastadoras que la variante Delta.

"Y cuantas más variantes, mayor será la probabilidad de que una de ellas eluda las vacunas y nos lleve a todos al punto de partida. Nadie de nosotros está a salvo hasta que todos lo estemos", enfatizó Tedros.

Tras mencionar que la gente está enferma, cansada, harta del virus y del sufrimiento, trastornos y pobreza que ha causado demostrando que cuando la salud está en riesgo, todo está en riesgo, aseveró que la pandemia terminará cuando el mundo decida acabar con ella.

“Tenemos las herramientas para prevenir la transmisión y salvar vidas. Nuestro objetivo común debe ser vacunar al 70% de la población de todos los países para mediados del año próximo”, concluyó el director general de la OMS.

Atletas refugiados: la esencia del espíritu olímpico. Este año serán 29 los atletas refugiados que competirán en los Juegos Olímpicos bajo la bandera de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Comité Olímpico Internacional (COI).

Filipo Grandi, el Alto Comisionado, expresó su admiración y apoyo al talento y al coraje de estos deportistas representantes “no de una sola nación, sino de la esencia del espíritu olímpico”, según sus palabras.

“Están aquí gracias a su determinación, perseverancia y convicción”, puntualizó Grandi dirigiéndose a la delegación ACNUR-COI.

Grandi manifestó su certeza de que el deporte tiene el poder de cambiar la vida de las personas, “de aliviar y dar esperanza".

"Estamos con ustedes. Sepan que todos estaremos animándolos con alegría desde todos los rincones del mundo”, prometió.

El Alto Comisionado enfatizó que los atletas refugiados han superado un inmenso desafío, “desplazamiento forzado y numerosos reveses para encarnar la esperanza y las aspiraciones de los más de 82 millones de personas desplazadas por la fuerza en el escenario olímpico en el mundo”.

“Fue un placer y un privilegio para mí conocer a algunos de los 29 atletas del Equipo Olímpico para Refugiados del COI esta semana y compartir con ellos un poco de aliento en nombre de la Agencia de la ONU para los Refugiados”.

Los atletas refugiados competirán en doce disciplinas olímpicas para enviar un mensaje de solidaridad y esperanza al mundo y llamar la atención sobre la difícil situación de todos aquellos que han sido desarraigados por la guerra y la persecución.

Esta es la segunda vez que un equipo de refugiados participa en los Juegos Olímpicos. La primera fue en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.

"El espíritu olímpico saca lo mejor de la humanidad: trabajo en equipo y solidaridad. Talento. Tolerancia. Nos inspira y nos unifica en tiempos difíciles", dijo António Guterres en un mensaje de video proyectado en la ceremonia de apertura, realizada en un estadio vacío a causa de la emergencia del coronavirus.

En alusión al retraso de un año del evento originalmente programado para el verano de 2020 a causa de la pandemia de COVID-19, Guterres recordó que el mundo está de luto por las muchas vidas perdidas y subrayó la determinación de los deportistas reunidos en la capital de Japón para superar los obstáculos impuestos por la emergencia.

"Si todos aplicáramos esa misma energía a nuestros desafíos globales, podríamos lograr cualquier cosa: la paz; un planeta limpio, verde y próspero; y un mundo mejor y más equitativo", afirmó.

Todo esto, mediante la solidaridad hacia los más vulnerables para no dejar a nadie atrás, explicó el titular de la ONU.

Corramos juntos"Corramos juntos hacia ese futuro”, exhortó António Guterres, que hace unos días había hecho el tradicional llamamiento a la tregua olímpica, que busca silenciar las armas durante la justa deportiva.

"Los pueblos y las naciones pueden aprovechar este respiro temporal para establecer ceses al fuego duraderos y encontrar caminos hacia una paz sostenible", apuntó el Secretario General en esa ocasión.

Esperanza en un momento difícilPresente en Tokio, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostuvo que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos son una oportunidad para difundir esperanza en un momento difícil para todos.

"Más que cualquier otro evento, la olimpiada tiene el poder de unir al mundo; de inspirar; de mostrar lo que es posible", recalcó Tedros Adhanom Ghebreyesus ante el Comité Olímpico Internacional, mientras sostenía la llama olímpica.

Añadió que el mundo debe unirse con “determinación, dedicación y disciplina” para vencer la pandemia.

Tedros comparó la pandemia con una carrera en la que la humanidad corre para vencer a un adversario: el coronavirus.

Estamos corriendo unos contra otros: Pero es una prueba en la que “el mundo está fallando” porque estamos corriendo unos contra otros, lamentó, refiriéndose a la inequidad de acceso a las vacunas, el 75% de las cuales se han administrado en sólo una decena de países, en tanto que apenas el 1% de la población de las naciones de renta baja ha recibido al menos una dosis.

El responsable de la OMS advirtió que el mundo se encuentra en el inicio de otra ola de infecciones y muertes, e instó a todos los países a embarcarse en un “impulso global masivo” para vacunar al menos al 10% de la población para septiembre.

En este sentido, reiteró que en tanto no se compartan las vacunas, pruebas y tratamientos, incluido el oxígeno, se seguirá alimentando “una pandemia de dos vías” entre los que tienen y se están reactivando y los que no tienen y se deben cerrar.

Ultraje moral: "Esto no sólo es un ultraje moral, también es epidemiológica y económicamente contraproducente", alertó , argumentando que cuanto más persista la inequidad, más lenta será la recuperación.

Además, abundó, más transmisiones darán espacio a mutaciones posiblemente más peligrosas y devastadoras que la variante Delta.

"Y cuantas más variantes, mayor será la probabilidad de que una de ellas eluda las vacunas y nos lleve a todos al punto de partida. Nadie de nosotros está a salvo hasta que todos lo estemos", enfatizó Tedros.

Tras mencionar que la gente está enferma, cansada, harta del virus y del sufrimiento, trastornos y pobreza que ha causado demostrando que cuando la salud está en riesgo, todo está en riesgo, aseveró que la pandemia terminará cuando el mundo decida acabar con ella.

“Tenemos las herramientas para prevenir la transmisión y salvar vidas. Nuestro objetivo común debe ser vacunar al 70% de la población de todos los países para mediados del año próximo”, concluyó el director general de la OMS.

Atletas refugiados: la esencia del espíritu olímpico. Este año serán 29 los atletas refugiados que competirán en los Juegos Olímpicos bajo la bandera de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Comité Olímpico Internacional (COI).

Filipo Grandi, el Alto Comisionado, expresó su admiración y apoyo al talento y al coraje de estos deportistas representantes “no de una sola nación, sino de la esencia del espíritu olímpico”, según sus palabras.

“Están aquí gracias a su determinación, perseverancia y convicción”, puntualizó Grandi dirigiéndose a la delegación ACNUR-COI.

Grandi manifestó su certeza de que el deporte tiene el poder de cambiar la vida de las personas, “de aliviar y dar esperanza".

"Estamos con ustedes. Sepan que todos estaremos animándolos con alegría desde todos los rincones del mundo”, prometió.

El Alto Comisionado enfatizó que los atletas refugiados han superado un inmenso desafío, “desplazamiento forzado y numerosos reveses para encarnar la esperanza y las aspiraciones de los más de 82 millones de personas desplazadas por la fuerza en el escenario olímpico en el mundo”.

“Fue un placer y un privilegio para mí conocer a algunos de los 29 atletas del Equipo Olímpico para Refugiados del COI esta semana y compartir con ellos un poco de aliento en nombre de la Agencia de la ONU para los Refugiados”.

Los atletas refugiados competirán en doce disciplinas olímpicas para enviar un mensaje de solidaridad y esperanza al mundo y llamar la atención sobre la difícil situación de todos aquellos que han sido desarraigados por la guerra y la persecución.

Esta es la segunda vez que un equipo de refugiados participa en los Juegos Olímpicos. La primera fue en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.