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Last updateMar, 26 Sep 2017 10am

Autoestima: identidad, conciencia y expectativas

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La autoestima la podemos definir como el concepto que tenemos de nosotros mismosEl concepto de autoestima está unido indefectiblemente al de identidad, buscamos diferenciarnos del resto de nuestros congéneres y al mismo tiempo establecer relaciones interpersonales satisfactorias con ellos. La autoestima en términos sencillos la podemos definir como el concepto que tenemos de nosotros mismos, el cual se irá construyendo dentro del proceso de crecimiento personal a través de las diferentes fases del desarrollo psicosexual y atravesando los diferentes niveles de condicionamiento al que somos expuestos.

Tomar conciencia de nosotros mismos es factor de gran importancia, el cual combinado con el cómo nos ven los demás nos posibilitará formar el autoconcepto personal. Arma de doble filo es caer en términos ambiguos respecto de nosotros, no explorar nuestras áreas internas de forma flexible y entendiendo que no somos ni tan buenos ni tan malos, que de hecho en nuestra personalidad encontraremos y encontrarán los demás aspectos positivos y negativos, teniendo en cuenta que las valoraciones son meramente subjetivas.

Algunas experiencias vividas por el ser humano en las diferentes fases del condicionamiento no solo pueden minar su autoestima, literalmente pueden ser lapidarias e ir en contra de sus intereses particulares perdurando en el tiempo y fijándose en su fuero interno. Tales experiencias además de condicionarle le limitarán y dificultarán enormemente desarrollarse plenamente y maximizar sus recursos como ser humano.

El primer nivel de condicionamiento al que somos expuestos, el familiar, es clave para que podamos construir un autoconcepto sólido de nosotros mismos y valoremos a los demás en su justa medida. Tan importante es valorarnos a conciencia como no elevarnos por encima de tal concepto generando falsas expectativas referente a nosotros mismos y terceras personas.

Nuestra condición humana nos brinda la posibilidad única y diferencial de tomar conciencia de nuestra identidad, poder valorarnos como seres imperfectos y ser capaces de modificar nuestro sistema de creencias.

Los problemas relacionados con la autoestima se suelen detectar en las edades tempranas del individuo aunque, no siempre suele ser así puesto que cualquier circunstancia en otras etapas puede condicionarla negativamente. El rendimiento escolar frecuentemente se relaciona al concepto de autoestima del individuo, entre otros muchos factores, y claro, al hablar de tal fase no podemos dejar de lado los efectos devastadores que produce el acoso escolar en un sujeto. Condiciona, marca y limita el potencial a diferentes niveles del individuo haciendo incluso aparecer patologías asociadas.

Es muy frecuente detectar sujetos los cuales solo pueden utilizar la violencia como vía de comunicación para así establecer relaciones interpersonales en dicha etapa.

Cuando establecemos relaciones a cualquier nivel buscamos en definitiva la aprobación y cuando no es el resultado esperado con base en nuestras expectativas el que obtenemos, podemos caer en sentimientos de frustración, tal sentimiento podemos experimentarlo en otras áreas de nuestras vidas como cuando no alcanzamos nuestras metas u objetivos. Ante lo anterior, siempre debemos de tener en cuenta que lo importante en sí es experimentar el proceso y valorar los beneficios de recorrer el camino hacia nuestros objetivos, entendiéndolos como desenlaces y no como la meta final. Experimentando tal proceso en su totalidad estaremos alimentando nuestra experiencia de forma subjetiva y en definitiva creciendo como personas.

Si dejamos de lado el objetivo y nos concentramos en el proceso, los beneficios serán significativos e independientes, alcancemos o no la meta. Lo anterior es válido al momento de establecer relaciones interpersonales, el hecho de interactuar con otro, dejando de lado al sujeto como un fin y valorando la experiencia del contacto producido a diferentes niveles es lo que realmente nos alimenta.

La inteligencia emocional es de gran valía aunque, la inteligencia afectiva es la que hace la distinción en el ser humano, el verdadero diferencial a la hora de actuar de condicionador de las manifestaciones emocionales que experimentaremos. Ser un analfabeto emocional no es tan peligroso como ser un analfabeto afectivo y tales carencias más que minar nuestra autoestima condicionan indefectiblemente nuestro proceso de crecimiento.

Daniel Costa Lerena: Web: costalerena.net Blog: costalerena.com Twitter: @costalerena

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