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Percepción equivocada de los tijuanenses  —Por Alicia Alarcón

En 1769, el Padre Junípero Serra en su búsqueda por encontrar espacios llanos, parejos para fundar sus misiones, llegó a una zona empinada, rodeada de cerros, riscos y veredas desiguales. Al observar a su alrededor dijo: "Ningún ser humano podrá jamás poblar estas tierras, ni allegarse a ellas". Y a pesar de que este Fraile traía una pierna infectada con llagas, siguió caminando, junto con sus acompañantes y no paró hasta llegar a San Diego donde estableció la primera Misión en California a la que llamó San Diego de Alcalá.

Lo que Junípero Serra no imaginó es que a esa tierra inhóspita e inhabitable, como él la calificó llegarían cien años después, hombres y mujeres, todos migrantes, a transformar aquel paisaje agreste en una zona amigable para sus familias. La migración aumentó aún más en 1910 cuando miles de hombres y mujeres llegaron del interior de la República, huyendo de la Revolución Mexicana. Aquella población vio belleza en los cerros y aprovechó las oportunidades económicas en ese territorio virgen y se unió a los esfuerzos de establecer nuevas colonias. Veinte años después, Tijuana surgiría como una ciudad moderna en la que ya se habían construido, calles, carreteras, vías peatonales y se iniciaba la construcción de un Hipódromo y una Plaza de Toros. Obras que fueron fundamentales para el desarrollo económico del lugar.

El espíritu generoso y solidario de los tijuanenses se manifestó a principios de 1930 cuando se solidarizaron con sus hermanos mexicanos repatriados de Estados Unidos con quienes compartieron su vivienda y tomaron como una obligación encontrarles un sitio donde vivir y trabajo.

En la década de los 40, Tijuana sufrió los embates de su vecino del Norte que lo considero una amenaza e implementó una política de exclusión y de nuevos requisitos, permisos y pasaportes para pasar al otro lado. A pesar de eso, los Tijuanenses no se amedrentaron y siguieron avanzando, en la década de los 50 se le bautizó como municipio y para los 60's las carreteras del sur entroncaban con las de Tijuana. Los aeropuertos, los tecnológicos y Universidades llegaron poco después.

Tijuana es una ciudad de migrantes, un ejemplo de progreso para otras del Sur. Los tijuanenses han sido un ejemplo de solidaridad con el recién llegado. La prueba más palpable se dio en fecha reciente con su aceptación y apoyo a los miles de migrantes haitianos que llegaron con intención de ingresar a Estados Unidos y que ahora forman parte activa del engranaje económico de esa región. Los haitianos trabajan en diferentes áreas, desde la maquila hasta el ambulantaje.

Por su historia, su creatividad e ingenio, los tijuanenses siempre fueron motivo de admiración por su respuesta generosa al recién llegado. Por lo anterior, causó estupor a nivel nacional e internacional las imágenes que se transmitieron el pasado 18 de noviembre en el que muestran a una turba enfurecida gritando consignas contra la caravana de migrantes hondureños.

Los gritos de "Fuera" "Fuera" no correspondían a la imagen de pueblo hospitalario que se tiene de Tijuana. Alrededor de 300 personas, algunos abrazados a la bandera del águila y la serpiente gritaban amenazas contra las familias que se encontraban en un albergue. Al mismo tiempo en el centro de la ciudad, otro grupo de alrededor de 100 personas se manifestaban a favor de los recién llegados.

Para Juan Rodríguez Flores, periodista angelino residente en Tijuana, la idea del rechazo total a los migrantes hondureños, es una percepción equivocada proyectada por los medios de comunicación. "Se trata de una minoría la que se manifestó en contra. La verdad es que somos muchos más los que aceptamos su presencia. La verdad somos muchos los sorprendidos por esa reacción de rechazo. Es una vergüenza lo que han hecho".

¿Son los hondureños un peligro para Tijuana? Rodríguez asevera que ,"ese temor es totalmente infundado. Esas ideas fueron creadas por el Presidente de Estados Unidos para crear ese rechazo contra estas personas que lamentablemente tuvieron eco el Presidente Municipal y en el gobernador de Baja California, con sus declaraciones por demás desafortunadas en contra de la caravana migrante".

Rodríguez concluye: "Somos muchos más los tijuanenses que entendemos la tragedia que viven los hondureños en su país y seguiremos dándoles la mano. Además, ellos nos lo han dicho muy claro. Su intención no es quedarse en México sino cruzar a Estados Unidos. Quiénes somos nosotros para impedírselo".