Dallas ISD

Blog: Lejos de Juárez, pero siempre en mi corazón

Hubo un día que me desperté queriendo aportarle algo a la ciudad que me vio crecer, que me formó y me hizo volverme valiente y no tenerle miedo a nada...

Hablo de Ciudad Juárez, donde la gente nunca se raja. Ese lugar que ya se ha vuelto legendario y su nombre es reconocido a nivel mundial. Qué orgullo, aunque infame sea el reconocimiento y la gente reaccione a veces con un, “¡Qué miedo!”

Los que somos de ahí o hemos vivido ahí, sabemos lo que nadie más sabe: hemos probado esos burritos de chile colorado que nadie más ha probado. Hemos caminado al lado de un amor por el Parque Borunda, que es marco de tradición para los juarenses, comiéndonos un elote con mucho chile “del que no pica”; hemos sonreido al ver los algodones de dulce rosas y azules y al señor de los globos queriéndonos vender un martillo gigante. Hemos comprado semillitas en el Puente o cacahuates garapiñados y con eso sentimos que la espera para cruzar el Puente a El Paso, Texas, es más divertida que tediosa. Sabemos que la fiesta empieza desde el miércoles y termina hasta el lunes de la siguiente semana. Hemos tomado esos clamatos típicos de allá, comido tacos en la madrugada sin miedo a nada. También hemos visto a los niños tarahumaras pedir "KORIMA”.

Los juarenses, lo digo por experiencia, tienen el don de la paciencia: aunque valientes y de temperamento fuerte, una dosis de tranquilidad les corre por la sangre. Dosis que yo he perdido con el tiempo, mi paciencia y tolerancia se ha desvanecido desde que vivo en Dallas. Quiero todo rápido, y ahora soy una extranjera en mi propio país. No sé si algún día podría regresar.

Después del fuerte azotón que tuvo Juárez con la Guerra del narcotráfico, escribí una canción que contaba de una forma muy abstracta cómo estaba la situación en ese momento:

Ya la confianza no la venden a montones, ya los gatos no se esconden en rincones (ya los sicarios matan a la luz del día). ¿Por qué hay gatos en dibujos y garabatos? (las noticias amarillistas, los muertos en bolsas de plastico). Yo confiaba como el árbol en el Sol (la desesperanza de la realidad, no saber si amaneceras vivo). Como el niño dibuja gatos a color (como la esperanza aun presente, pero la inocencia desapareciendo).

Espero mi alma regrese de un jalón… Lejos de Juárez, pero siempre estará en mi corazón. (Escucha “Gatos y garabatos” en: www.reverbnation.com/menache4).

 

Michelle Menache es una cantante y compositora de Cd. Juárez que vive en Dallas. Para contactarla, escríbele a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Hablo de Ciudad Juárez, donde la gente nunca se raja. Ese lugar que ya se ha vuelto legendario y su nombre es reconocido a nivel mundial. Qué orgullo, aunque infame sea el reconocimiento y la gente reaccione a veces con un, “¡Qué miedo!”

Los que somos de ahí o hemos vivido ahí, sabemos lo que nadie más sabe: hemos probado esos burritos de chile colorado que nadie más ha probado. Hemos caminado al lado de un amor por el Parque Borunda, que es marco de tradición para los juarenses, comiéndonos un elote con mucho chile “del que no pica”; hemos sonreido al ver los algodones de dulce rosas y azules y al señor de los globos queriéndonos vender un martillo gigante. Hemos comprado semillitas en el Puente o cacahuates garapiñados y con eso sentimos que la espera para cruzar el Puente a El Paso, Texas, es más divertida que tediosa. Sabemos que la fiesta empieza desde el miércoles y termina hasta el lunes de la siguiente semana. Hemos tomado esos clamatos típicos de allá, comido tacos en la madrugada sin miedo a nada. También hemos visto a los niños tarahumaras pedir "KORIMA”.

Los juarenses, lo digo por experiencia, tienen el don de la paciencia: aunque valientes y de temperamento fuerte, una dosis de tranquilidad les corre por la sangre. Dosis que yo he perdido con el tiempo, mi paciencia y tolerancia se ha desvanecido desde que vivo en Dallas. Quiero todo rápido, y ahora soy una extranjera en mi propio país. No sé si algún día podría regresar.

Después del fuerte azotón que tuvo Juárez con la Guerra del narcotráfico, escribí una canción que contaba de una forma muy abstracta cómo estaba la situación en ese momento:

Ya la confianza no la venden a montones, ya los gatos no se esconden en rincones (ya los sicarios matan a la luz del día). ¿Por qué hay gatos en dibujos y garabatos? (las noticias amarillistas, los muertos en bolsas de plastico). Yo confiaba como el árbol en el Sol (la desesperanza de la realidad, no saber si amaneceras vivo). Como el niño dibuja gatos a color (como la esperanza aun presente, pero la inocencia desapareciendo).

Espero mi alma regrese de un jalón… Lejos de Juárez, pero siempre estará en mi corazón. (Escucha “Gatos y garabatos” en: www.reverbnation.com/menache4).

 

Michelle Menache es una cantante y compositora de Cd. Juárez que vive en Dallas. Para contactarla, escríbele a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.