En la plaza del pueblo guatemalteco de Alotenango, sus residentes pusieron un altar Maya con flores y notas de condolencias por lo 70 muertos que hasta ahora se contabilizan por la erupción del volcán de Fuego hace dos días. "Nuestra fe no ha sido enterrada", decía uno de los mensajes.

La erupción que se produjo a 40 kilómetros de la capital, Ciudad de Guatemala, dejó aldeas enteras engullidas por la lava. Se espera que aumente el número de víctimas fatales, al tiempo que continúan los esfuerzos volcados a la búsqueda y el rescate de personas, reportó Democracy Now el martes.

Los esfuerzos de recuperación y ayuda fueron interrumpidos debido a la mezcla de bloques de lava caliente, ceniza y gas volcánico surgerion en el lado sur del volcán, reportó el New York Times. 

Rescatistas, policías y periodistas tuvieron que abandonar el área, informó Associated Press.

En la cumbre, por encima de todo, el volcán estaba envuelto en humo y nubes.