Gabriel García Márquez, el legendario novelista colombiano que vivía en México, falleció el jueves 17 de abril, a los 87 años de edad, tras sufrir semanas antes una neumonía.

La noticia sobre su deceso causó revuelo mundial: "Muere Gabriel García Márquez. Mercedes (su esposa) y sus hijos, Rodrigo y Gonzalo, me autorizan dar la información", publicó en Twitter Fernanda Familiar, una periodista cercana a la familia fungía como enlace del escritor con la prensa en México.

El Premio Nobel de Literatura nació en Aracataca, un pequeño pueblo cerca de la costa norte de Colombia el 6 de marzo de 1927. Se dice que Gabo pasó los primeros nueve años de su vida junto a sus abuelos.

Sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando Gabriel sólo contaba con cinco años, a la población de Sucre, donde don Gabriel Eligio montó una farmacia y donde tuvieron a la mayoría de sus once hijos.

García Márquez empezó a practicar periodismo, en la sección deportiva, al principio, mientras estudiaba Leyes en su natal Colombia.

En un reporte para El País, Pablo De Llano escribe que García Márquez llegó a la Ciudad de México un domingo, el 2 de julio de 1961, el mismo día en que Ernest Hemingway, uno de sus escritores favoritos, se mató de un tiro en Ketchum, Idaho.

Fue en México donde Gabo escribió Cien años de soledad. En el número 19 de la calle La Palma de la colonia San Ángel, asegura El País de España.

INFLUENCIA DE SUS ABUELOS

El coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días, le contaba a su nieto Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, se la pasaba siempre contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. Entre sus tías la que más lo marcó fue Francisca, quien tejió su propio sudario para dar fin a su vida, según un artículo del sitio biografiasyvidas.com.

A pesar de haber recibido el Nobel de Literatura en 1982, García Márquez opinaba que la fama "invadía la vida privada" del escritor.

"En realidad no me gusta decirlo porque nunca suena sincero", pero "me hubiera gustado realmente que mis libros hubieran sido publicados después de mi muerte, así no habría tenido que pasar por todo esto de la fama y de ser un gran escritor".

En el 2012, Jaime García Márquez, reveló que su hermano sufría de demencia senil.