Venezuela, no te rindas. (Una composición de la periodista Carolina Guzmán Rincón, desde Dallas, Texas). 

Estoy cansada de leer lo que sucede en Venezuela.
Es como tener una pena y no tener con quién beber.
¿Por qué no se van pal’ coño los que admiran a Fidel
y dejan la patria de Bolívar tranquila de una vez?
Me fastidia la desidia y el desdén de los que aman sin querer;
de los que empapan sin mojar, los que gritan pa’ dentro y no se dejan de quejar.
Inútil me siento aquí en el Imperio, queriendo agarrar camino sin parar.
¡Pa’ Maracaibo es que es!, grita mi alma, pero la cruda realidad responde: ¿para qué?
Si al que habla lo duermen y al que marcha lo torturan.
Al que deja hacer lo aprenden y al que hace manipulan.
Entonces me frustro como cualquier otra persona y reacciono con la fe.
“Si para Dios no hay imposibles”, reflexiono... Entonces comienzo a creer.
Entre tanto tragar grueso, respiro y me pongo a remembrar,
cuando había leche pa’ comprar, periódico pa’ leer y hasta pa’ limpiar.
Mami dice: “¡estoy harta de no encontrar azúcar, harina, pan.
Mientras que ellos se engordan sin parar!”.
Así están los tiempos en mi patria que era de paz,
donde a cada resonar del cuatro, el arpa, las maracas la gente se paraba a bailar.
Ahora sólo el presidente celebra las muertes de los que van,
porque más popular se hace el tirano cuando mata sin cesar.
Yo no quisiera pelear, pero estoy cansada de llorar
cuando veo que patean a una viejita por protestar.
¡Me duele Venezuela, me duele mi mamá!
Mis hermanos lucharán por lo que yo tuve que abandonar,
un Gloria al bravo pueblo y una historia que contar.
Venezuela no te rindas que a penas comienzas a pelear.

 

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