Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

El deterioro de la soberanía venezolana se hace evidente con el pasar de los días, y las decenas de protestas que se han llevado a cabo desde el pasado 12 de febrero son una muestra de ello. No quiero decir que protestar te quita la soberanía, no, al contrario protestar es una de las formas como el pueblo la ejerce. Me refiero más bien al Gobierno Bolivariano que, muy a pesar de sus esfuerzos, se ha quedado sin ella; apostándole todo a la tiranía.

Soberanía, según el diccionario de la Real Academia Española (Vigésima primera edición), significa: Cualidad de Soberano. Autoridad suprema del poder público. La que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos.

Tiranía, según la misma fuente, significa: Gobierno ejercido por un tirano. Abuso o imposición en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad. Dominio excesivo que un afecto o pasión ejerce sobre la voluntad.

A mí me queda claro que Venezuela está bajo las órdenes de un tirano, manipulado o no, el presidente Nicolás Maduro ha caído en evidencia. Por un lado habla de paz, mientras que por otro trata de exterminar con la soberanía del mismo pueblo que, según el Cetro Nacional Electoral, lo eligió el pasado abril como presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Pero la cosa se pone peor cuando el Gloria al Bravo Pueblo, evocando a la letra del Himno Nacional de Venezuela, en vez de soberanía comienza a practicar la soberbia.

Entre varios significados de la palabra soberbia (Diccionario RAE) encontré este: Cólera e ira expresada con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas. ¿Qué interesante verdad? Aún más cuando le agregamos el significado antiguo de Soberanía: Orgullo, soberbia o altivez.

Que el presidente de mi país junto a sus colaboradores haga o deje de hacer, me importa; claro que sí. Pero sorprenderme de que caiga bajo, no, eso no me causa ningún asombro. Desde que tengo conocimiento acerca de la política he sabido, que nada te puede sorprender de los que participan en ella. Ejemplos dignos de admirar en este ámbito hay muy pocos.

Ahora bien lo que sí me sorprende, me entristece, me causa dolor y temor, es leer y escuchar los mensajes entre el mismo pueblo venezolano. Eso sí es preocupante, porque con odio, insultos, discriminaciones, vejaciones verbales y cosas por el estilo no vamos a llegar a nada. En algo estoy de acuerdo con el ex candidato presidencial y actual líder de la Mesa de la Unidad, Henrique Capriles Radonski, “A Venezuela hay que unirla”.

Y hay que unirse no sólo para cambiar a un presidente, no. Aunque Maduro siga ejerciendo la presidencia, la cosa sería muy diferente si Venezuela estuviera unida. Tan importante es la cohesión de los venezolanos que, si llegaran a derrocar a este gobierno, sin unidad, nada va a cambiar, nada.

Las diferencias van a existir siempre, pero es ahí donde el venezolano tiene la mayor riqueza, en la diversidad. Por eso en vez de vernos como enemigos, mejor hacemos como los matrimonios exitosos. Tú pones de lo tuyo, yo pongo de lo mío y entre los dos creamos lo nuestro. Así recuperaríamos nuestra Soberanía, e incluso vendríamos a ser mejor que antes.

Yo sé que los venezolanos tenemos algo especial, de no ser así, cómo te explicas los mensajes de apoyo que hemos recibido en estas últimas semanas. Han venido de todas partes del mundo y de todos los ámbitos sociales. Desde presidentes, pastores, religiosos, deportistas, artistas (en todas sus expresiones), estudiantes, madres solteras, reinas de belleza; todos están a una sola voz apoyando al país, a su gente. Ese “don de gente” es el que tenemos que recuperar, el de la solidaridad.

Pero de qué sirve que el mundo entero se ponga de rodillas por Venezuela, si nosotros estamos matándonos, verbalmente, por donde quiera, llámese Facebook, Twitter, Instagram; etc.

Me imagino que estarás pensando que vale más que despierte de ese sueño, antes de toparme con la realidad. Déjame aclararte ese pensamiento, yo sueño porque el Dios de mi vida cumple los anhelos de mi corazón y mientras crea en Él, su palabra dice que lo hará.

Te invito a soñar y a creer que Dios tiene el control y que si ya lo ha hecho miles de veces, Venezuela no es la excepción. El único problema sería que no estemos creyendo en Dios, sino que andemos como llanero solitario haciendo todo en nuestras fuerzas, deteniendo así la bendición con tanta soberbia.

Escrito está "Jehová asolará la casa de los soberbios..." Proverbios 15:25. "Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso. Que obra en la insolencia de su presunción." Proverbios 21:24. "Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes." Santiago 4:6.