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Yo no quiero protestar, aunque me hierve la sangre y ganas no me falten. Quiero sumar, como escribió Rubén Blades en una carta al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Y te preguntarás ¿Qué vas a sumar? Voy a sumar posibilidades que ayuden a un pueblo a salir adelante, porque hoy sacamos a Maduro, ¿y mañana?

Quiero sumar en vez de malgastar el tiempo dedicándolo a maldecir, insultar, menoscabar a los que no piensan como yo. Eso quiero, que se acabe la diatriba y empecemos a construir la Venezuela que sigue.

Venezuela ha sufrido de un mal por décadas, "el clasismo". La discriminación por no pertenecer a ésta o aquella determinada clase social. Si no tienes dinero no sirves para nada. Si no tienes dinero no puedes comprar; si no tienes dinero no tienes salud, buenos estudios o no puedes vivir en cierto sector, o peor aún sin dinero te tienes que conformar. Ese mismo clasismo le dio la entrada triunfal a Hugo Chávez, porque “tanto le das al cántaro hasta que éste se revienta”. ¿Te duele recordar?

Bueno es recordar para no olvidar; no olvidar que fuimos nosotros, que cansados de tanta corrupción, malversación de fondos, delincuencia (que por cierto lleva más de 15 años comiéndose al país, es decir no se produjo en el gobierno de Chávez, sino que ya existía y fue uno de los detonantes para que Chávez fuera electo), los que pedíamos a gritos un cambio en el país.

“Que venga un militar para que mate a todos esos delincuentes”. “Aquí tiene que venir una dictadura para que acabe con los malandros y corruptos que nos están matando”. “Cuando Pérez Jiménez podíamos dormir con las puertas abiertas”. Así decían y pensaban muchos o ¿no?

Bueno pues, Dios los escuchó y les envió a Saúl (Chávez), haciendo alusión a las escrituras bíblicas en el libro de Samuel. Ahora Dios les está enseñando que si vuelven a clamar a Él, entonces enviará al David que tanto necesita Venezuela para resurgir. Pero para eso necesitamos aprender la lección y comenzar a sumar.

Si Dios lo permite y los estudiantes siguen resistiendo, inevitablemente algo va a pasar. ¿Qué? sólo Dios lo sabe. Pero comencemos a evaluar las piezas que necesitamos para armar el rompecabezas, y aún cuando el rompecabezas necesite piezas “rojas, rojitas”, tengamos la capacidad de sumarlas. No todo lo rojo es malo y no todo lo amarillo es bueno. ¿Me explico?

Lo que quiero decir, en pocas palabras, es que no podemos cometer el mismo error que antes. Las oportunidades deben ser para todos.

¿Por qué estoy escribiendo sobre esto? Porque a pesar de no estar en suelo venezolano me duele y sueño con regresar. Porque quiero que mis hijas, estadounidenses, puedan conocer el país de sus padres sin temor a que las vayan a expulsar. Porque quiero que mi familia, que vive allá en su totalidad, puedan vivir en paz y cubrir sus necesidades básicas. Y porque quiero hacerlo. Este es mi aporte ya que no puedo estar allá, escribo, difundo por las redes sociales lo que sucede. Oro, intercedo por el país que me vio nacer y al que guardo profundamente en mi corazón.

Después de sumar, dejemos de idealizar personajes. Qué bueno que Leopoldo López dio la cara, que Capriles nos una con su discurso de paz, que María Corina levante la voz por nosotros, eso es bueno y se lo agradecemos, pero ellos solos no son Venezuela. Venezuela somos todos. Te digo esto porque he leído, por más de una semana, campañas electorales con cada una de estas figuras, incluso y de manera lamentable, he visto cómo seguidores de Leopoldo discriminan la figura de Capriles.

No podemos caer en eso, así como no podemos seguir maltratando física o verbalmente a los seguidores del régimen. Ellos no van a cambiar de opinión, les han lavado el cerebro. En el Reino de Dios hay algo que se llama testimonio, eso sí cambia vidas, eso transforma. Se lleva tiempo, y algunos no lo aceptan, pero a ti venezolano te deja bien parado, y eso es lo que queremos, dar el ejemplo y comenzar a limpiar lo que está podrido en nuestra sociedad. ¿Te sumas?

Quiero agradecer al mundo entero por la solidaridad brindada a mis compatriotas. Es increíble cómo todos en el mundo han apoyado a los estudiantes venezolanos. En algunas oportunidades he llorado de ver, por ejemplo en China, jóvenes apoyando la causa. Marchas en casi todos los estados de Los Estados Unidos de Norteamérica. Mi querido México, España, Ecuador, Perú, El Salvador, Guatemala y pare de contar. Ministerios Cristianos levantando manos y dando palabra de Dios para mi pueblo, es algo que no se puede pagar con nada. A todos y cada uno de ustedes infinitas gracias, Dios multiplicará el tiempo que le han dedicado a esta causa. Ustedes han sido los comunicadores sociales que Venezuela tanto necesita en estos momentos donde la libertad de expresión no existe en el país. ¡Dios los bendiga!

Ya para concluir quiero remarcarle a los estudiantes que, no se rindan, porque sí es verdad “El Que Se Cansa Pierde”. Lo peor que puede suceder es que esta lucha quede en nada; no nos podemos dar ese lujo. Además la vida de aquellos que han caído tiene que ser retribuida con la victoria. Primero logramos la Libertad, después Sumamos.

Escrito está Venezuela “Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre”. Deuteronomio 4: 39-40.

Escrito está Gobernantes “Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: a ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti”.

“Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y Él puede humillar a los que andan con soberbia”. Daniel 4: 31 y 37