¿Por dónde comenzar? Todavía me pregunto quién ha asesorado —primero al candidato Barack Obama y ahora al presidente Barack Obama— a seguir fijando fechas límite para acciones migratorias que no toma o sigue postergando.

WASHINGTON, DC -- El presidente de la Cámara Baja, John Boehner, republicano de Ohio, escribió un artículo de opinión en POLITICO Magazine, pidiéndole al titular del poder ejecutivo, Barack Obama, que “haga su trabajo” en inmigración “sin reescribir la ley y ampliar dramáticamente su acción unilateral”. Le corresponde al Congreso, recordó Boehner, legislar sobre este asunto.

WASHINGTON , DC -- Las dos crisis se entrelazan y ambas requieren sus respectivas soluciones. De un lado está la crisis humanitaria de la frontera con miles de niños que cruzan solos y en algunos casos acompañados de sus padres para huir de la violencia del narcotráfico y las pandillas, de la falta de oportunidades, y movidos por la falsa idea promovida por los traficantes de personas de que todos obtendrán permisos para permanecer en Estados Unidos. Por otro lado, están los millones de indocumentados, muchos con más de una década de vivir aquí, con hijos ciudadanos y vidas establecidas que día a día temen convertirse en otra estadística más de las deportaciones.

WASHINGTON, DC -- Ahora que el presidente Barack Obama finalmente accedió a enfrentar la inacción legislativa republicana en inmigración, lo óptimo sería que eche el resto y decida, mediante acciones administrativas, amparar de la deportación a la mayor cantidad posible de inmigrantes. De este modo, podría concederles permisos de trabajo que regularicen las labores que ya muchos realizan, permitiendo, por una parte, que aporten al fisco e impulsen la economía, y evitando, por otra, más separación de familias y la desestabilización de comunidades enteras.

WASHINGTON, DC -- Le llaman la nueva crisis de los niños migrantes al nuevo fenómeno que siempre ha estado presente, pero que se ha agudizado por diversas coyunturas: desde la intensificación de la violencia de maras y narcotráfico –así como falta de oportunidades en los países de origen de estos niños–, hasta truenos de reforma migratoria que la mafia de traficantes de personas explota, diseminando falsos rumores de oportunidad de estancia y legalización en el país receptor, Estados Unidos.

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