Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Son dos mundos que están juntos, pero no se mezclan. Los segundos son invisibles para los primeros. Saben que están ahí, pero no cuentan...

Los primeros son los futuros médicos, los ingenieros, los científicos, entre ellos están los siguientes George Lucas, y Steven Spielberg. Se saben especiales y lo demuestran. Su mercado es Trader's Joe y la tienda que les queda más cercana, para sus necesidades de último momento es Target. Los segundos, son los que se dedican a servir a los primeros, son los que les cocinan, limpian sus cuartos, cuidan sus mascotas y también se dedican a levantar cada domingo, todas las latas de cerveza, platos de comida regados por el patio y demás objetos que quedaron en el piso, prueba inequívoca de que la fiesta de la noche anterior, de los primeros, fue concurrida y hubo excesos en todo.

Los primeros son todos estudiantes de USC y los segundos: mexicanos y centroamericanos que trabajan en todas las áreas de servicio de que disponen. Muchos trabajan largas jornadas en restaurantes cercanos, ganan el mínimo y las probabilidades de que uno de ellos o uno de sus hijos pueda ingresar a la universidad del Sur de California, o sea la universidad de los primeros, una de las de mayor prestigio en el país, es casi inexistente.

Una caminata en domingo por esta área, es suficiente para constatar su forma de vida, rodeados de bellezas arquitectónicas y la más reciente transformación de otra área cercana a sus viviendas. Otra más que se erigió para su comodidad y seguridad. Gracias a una inversión de 700 millones de dólares: combinación de fondos aportados por benefactores, ex alumnos millonarios y el gobierno de la ciudad se creó lo que se conoce como USC Village, un complejo urbanístico que combina viviendas, jardines, vías para ciclistas, espacios para caminar, restaurantes, tiendas y mercados con productos orgánicos. Un recorrido desde la calle Hoover hasta el Boulevard Jefferson demuestra que cuando se combina la creatividad, el capital y el deseo de mejorar la vida de un grupo en particular, el resultado es notable.

El problema es que ese tipo de inversiones y creatividad no se ven por ninguna parte en las ciudades donde vivimos los que hablamos español. A lo más que llegamos, es ver la proliferación de centros comerciales con las mismas tiendas, con la misma arquitectura aburrida y descolorida, sin jardines, ni espacios para sentarse, ni lugares que propicien la convivencia de ningún tipo. Todos son proyectos que llegan a nuestros barrios con el fin de aumentar sólo el consumo y no el desarrollo, ni el esparcimiento de sus residentes.

Resulta decepcionante ver la poca visión y la falta de imaginación de alcaldes y concejales que nos representan. Para ellos resulta una imposibilidad la de aspirar la idea de construir una Villa universitaria, ni tampoco un complejo de viviendas dignas con jardines y un museo. Y lo más trágico, cuando está a punto de darse, no falta quien la boicotee. Como pasó en Boyle Heights, donde un grupo de comerciantes liderados por su concejal pararon la realización de un proyecto semejante. Lo patético es que para nuestros representantes crear un jardincito en las afueras y atraer una tienda de departamentos a la ciudad, son logros máximos en su gobierno.
Por supuesto, excluyen Wal- Mart porque lo consideran una amenaza para las licorerías y las tiendas pequeñas de la esquina que proliferan en nuestros barrios.

Se debe hacer notar, que los grandes proyectos como el USC Village y otros que se logran en el Oeste de Los Angeles, son el resultado de la contribución no sólo del gobierno sino de particulares, dispuestos a invertir y mejorar sus ciudades. El problema que tenemos en nuestras áreas, no es la escasez de millonarios y uno que otro billonario, el problema es que su buen corazón y su filantropía la reservan para proyectos que realizan en sus pueblos natales. Invierten cuantiosas fortunas en la preservación y remodelación de cementerios. Tareas nobles, pero que no dejan beneficios tangibles a sus residentes.

La población de habla hispana en el condado de Los Angeles, merece Villas Universitarias, jardines espaciosos y ciclo vías; ya es tiempo de colocar en puestos de poder a personas con la capacidad, la visión y la perseverancia para lograrlas.