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DALLAS -- La familia de José Cruz, el adolescente que fue asesinado por un policía fuera de servicio (Ken Johnson) en 2016, tras ser sorprendido robando los asientos de un auto junto a otro jovencito, celebró los XV años de una hermana del finado con un detalle especial.

La jovencita Ana Cartagena llegó el sábado alrededor de las 4:30 p.m. del sábado luciendo su vestido rosa de quince años acompañada de su madre, padre, abuelos y hermanos a la tumba en donde fueron sepultados los restos de José en marzo de 2016, en la calle Webb Chapel Rd.

 Un grupo de chambelanes, algunos de ellos excompañeros de José, esperaron a Ana, todos vestidos de negro, para acompañarla a bailar el tradicional vals en una dedicatoria al joven que fue ultimado hace más de tres años, en Addison, y quien también era chambelán.

A Ana, uno de ellos le recordó a su hermano, por su parecido físico, mientras que otro, le pareció que bailaba de la misma forma alegre que tenía para moverse José.

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Según Ana Henríquez, la madre de José, el adolescente anhelaba bailar con su hermana en sus quince; trabajaba de noche y quería terminar la equivalencia a la "High School" tras haber dejado la escuela tradicional, pero pagó con su vida después de haber sido visto por Johnson cuando robaba junto a otro joven los asientos de un automóvil.

Un jurado del Condado de Dallas le dictó una sentencia de 10 años de cárcel a Johnson por el homicidio de Cruz el 9 de enero de 2018. Fue una decisión que no dejó satisfecha a la familia de la víctima.

“Yo amo a todos mis nietos, pero él era mi consentido. Me lo ejecutaste”, le dijo la abuela del menor (Norma Ochoa) a Johnson, poco después de conocer la sentencia que le dieron.

"SU SONRISA"
Ana contó que recuerda a su hermano José especialmente "por su sonrisa", quien solía ir a la tienda a comprarle cosas.

"Me decía que no me dejara de nadie y que siempre tuviera buenas influencias en la vida. Que no dejara que nadie me 'llevara para abajo'".

Su madre decidió que visitarían la tumba de José hace un año. El detalle, a Ana Henríquez, se le hizo "a la vez alegre y a la vez triste. Es duro", alcanzó a reflexionar.

A Ana, naturalmente le tomó bastante tiempo el reponerse de la pérdida de su hermano. Al principio, de su escuela le llamaban a su madre para que fuera por ella. "Fuimos con un psicólogo y ahí llorábamos todo lo que teníamos que llorar", dijo la menor.

"Yo seguía diciendo que era mentira (su muerte), pero mis papás me decían que siempre tengo que estar feliz por él", agregó la quinceañera.