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Poco antes de los nueve años, la pequeña Leslie Sánchez fue diagnosticada con una "enfermedad devastadora", recuerda su joven madre sobre el padecimiento de Leucemia que su hija mayor, quien nació además con síndrome de Down, enfrentó cuando ambas aún vivían en México.

"Eso complicaba todo, en todos los sentidos", afirma Alejandra Vera, quien se trasladaba periódicamente, de Matamoros a Monterrey, en medio de condiciones precarias para que Leslie recibiera tratamiento hace tres años.

Con los pronósticos en su contra y la condición permanente del síndrome de Down, Leslie sufrió mucho, lo mismo que su madre al principio del tratamiento, dice Vera, quien nunca imaginó que una invitación inesperada las aliviaría, al menos durante una semana, de tan doloroso trance.

"Pasaba por el momento más duro tras ser diagnosticada y en ese momento conocimos a la fundación [Manos Que Sanan] y que nos invitan al viaje. Y fue como un aliento, fue una pausa en todo este tratamiento", contó Vera, quien actualmente reside en Dallas con sus tres hijas.

El viaje a la playa ("Sueño de Playa") consiste en una estancia en Cancún durante una semana con todos los gastos pagados y junto a otros niños que también padecen cáncer y están bajo tratamiento.

La organización Manos Que Sanan hace posible dichos viajes con el patrocinio de varios hoteles y corporaciones que reconocen la labor de la organización sin ánimo de lucro, con sede en Monterrey, Nuevo León.

HOSPITAL
Herman Saldívar, su fundador contó a HOY Dallas que él llegó hasta el hospital donde Leslie recibía tratamiento después de ser alertado por la madre de otra paciente que recién habían ayudado con un Sueño de Playa.

Admite que le costó un poco convencer a Alejandra para que aceptara la ayuda y fue por ello que decidió presentarse en persona después de haberle telefoneado primero a la humilde madre.

Ese día, según Saldívar, la madre de Leslie planeaba dormir en la sala de espera, sin saber que existía un albergue donde podría estar en mejores condiciones.

"Ella se quedaba dos o tres días" en Monterrey cuando traía a Leslie y "dejaba a sus niñas encargadas con la vecina", recordó Saldívar. 

Leslie cumplía con los requisitos para ser llevada a Cancún. Tenía entre 8 y 16 años (de hecho, cumplió sus 9 en el viaje), no conocía la playa, estaba en medio de un tratamiento de cáncer en un hospital público y era de escasos recursos, explicó Saldívar.

Aunque en Matamoros (Tamaulipas) hay playa, Alejandra no había tenido oportunidad de ir al mar antes con sus hijas, debido a la enfermedad de Leslie. La familia es originaria de Ciudad Mante, en el mismo estado, y no tenían mucho de haberse mudado a Matamoros antes del diagnóstico de la niña.

EL VIAJE
¿A quién le hizo mejor ese viaje, a usted o a la niña? Se le preguntó a la joven madre al final de una cena en Dallas el pasado 14 de febrero, en la que se recaudaron fondos para apoyar la labor de Manos Que Sanan.

"Creo que a las dos porque en ese momento ella ya no quería más hospital, ya no quería más piquete, más 'quimios'. Lloraba por todo, ya estaba cansada de ese tratamiento tan duro que fue al principio".

SOL, PLAYA
"Fue nuestra primera vez en la playa. Regresamos, ella regresó bien y seguimos con el tratamiento, pero eso nos dio un respiro. Hubo quimioterapia para Leslie después del viaje. Salió muy bien gracias a Dios. Ella tenía altibajos".

Leslie superó la enfermedad, cuenta su mamá, pero no todos los niños lo hacen, como el conmovedor caso de Gerardito, un niño que luchó durante 5 años y durante su enfermedad cumplió su sueñor de conocer el mar.

"Leslie, gracias a Dios salió de la enfermedad, ya no recibe quimioterapia. La revisan cada mes, pero vamos muy bien gracias a Dios. Fue un viaje hermoso", reiteró su madre.

¿Tú esperaste esta recuperación de tu hija?
"No. Ni el doctor se lo esperaba. No sabíamos si iba a ser una despedida o bonitos recuerdos para ahorita. Muchos de los niños que fueron con nosotros ya no están.

Estábamos en ese viaje y las mamás lo platicábamos.'Tal vez es un año ya no los tengamos. Tal vez en un mes ya no los tengamos'. Pero ahorita es Cancún y hay que disfrutar".

¿Lo disfrutaron como una familia?
"Sí. Estábamos pendientes uno del otro. Fotos aquí y vamos para allá. Hubo un momento en que dije, me la pasé increíble, no existe el cáncer", contó de manera expresiva Vera.

DALLAS
La cena en Dallas reunió fondos suficientes para llevar a 6 niños a la playa, confirmó Saldívar.

El costo promedio para trasladar a 8 niños (de Monterrey a Cancún) y sus acompañantes con todos los gastos incluidos asciende a $3,500, precisó.

En la reunión de San Valentín, Cecilia Sánchez, la propietaria del salón "Fiesta Event Center" en Dallas le abrió las puertas totalmente gratis a los organizadores del evento caritativo. Esa noche acudieron como voluntarios Martina Robles, Flor Beyza y Claudia Torrrescano, entre otros participantes.

"Fue un día muy especial. Tengo 4 hijos y me llegó al corazón [la labor que realizan]. No me quiero ver en un momento así y lo hago de corazón", dijo Sánchez.

Manos Que Sanan tiene programados cinco viajes en este 2019. El primero ya lo cumplió con un grupo de niños y sus madres, del 25 de febrero al 1 de marzo. Saldívar informó que el grupo, acompañado siempre de una enfermera, aterrizó el viernes de regreso en Monterrey.

La organización ha concretado 73 viajes al mar con niños en tratamiento contra el cáncer, asegura Saldívar. En el 2007 iniciaron su labor y los primeros viajes a la playa fueron de Monterrey a Tampico (Madero) y después cambiaron de destino hacia Cancún.