FORT WORTH -- Cuarenta y seis años después del asesinato de una adolescente que fue raptada, torturada y asesinada, la policía de Fort Worth arrestó a un hombre en el caso, gracias a la nueva tecnología de pruebas de ADN, aunque se creía que una carta anónima les había dado una pista definitiva.

Glen Samuel McCurley, de 77 años, está encarcelado, acusado de asesinar a Carla Walker, quien tenía 17 años cuando fue atacada y enventualmente asesinada.

Una muestra de ADN tomada del sostén de la víctima fue comparada con una de McCurley y las pruebas resultaron positivas.

Los investigadores informaron que McCurley había sido originalmente una de las personas sospechosas, pero que no había suficientes pruebas en su contra para acusarlo en esa época. Las pruebas de ADN empezaron a ser utilizadas en casos criminales en la década de 1980.

CARTA: Habían pasado más de cuarenta y cinco años del homicidio, cuando en marzo de 2019, la policía publicó una carta que recibió en 1974, en donde una persona anónimamente había escrito el nombre del presunto asesino. Querían dar con la persona que había escrito la misiva.

La carta en cuestión, sin embargo, no fue determinante en producir la acusación que condujo al arresto de McCurley.

Se sabía que el secuestrador había sacado a la jovencita del asiento del pasajero del automóvil de su novio en el estacionamiento de un centro de boliche.

El novio de Carla le contó a la policía que había sido golpeado en la cabeza y dejado inconsciente y al despertar, su novia ya no estaba.

El cuerpo de Carla Walker fue encontrado en una alcantarilla cerca del lago Benbrook dos días después.

Las pruebas forenses indicaron que fue golpeada, violada, estrangulada y toturada viva durante dos días. También se determinó que le habían inyectado morfina.

McCurley no conocía a la joven y la policía afirmó que se trató de un acto al azar.

Corrección: El titular de esta nota decía originalmente que el asesinato ocurrió hace 45 años, la fecha correcta es hace 46 años, en febrero de 1974.

 

Glen Samuel McCurley, de 77 años, está encarcelado, acusado de asesinar a Carla Walker, quien tenía 17 años cuando fue atacada y enventualmente asesinada.

Una muestra de ADN tomada del sostén de la víctima fue comparada con una de McCurley y las pruebas resultaron positivas.

Los investigadores informaron que McCurley había sido originalmente una de las personas sospechosas, pero que no había suficientes pruebas en su contra para acusarlo en esa época. Las pruebas de ADN empezaron a ser utilizadas en casos criminales en la década de 1980.

CARTA: Habían pasado más de cuarenta y cinco años del homicidio, cuando en marzo de 2019, la policía publicó una carta que recibió en 1974, en donde una persona anónimamente había escrito el nombre del presunto asesino. Querían dar con la persona que había escrito la misiva.

La carta en cuestión, sin embargo, no fue determinante en producir la acusación que condujo al arresto de McCurley.

Se sabía que el secuestrador había sacado a la jovencita del asiento del pasajero del automóvil de su novio en el estacionamiento de un centro de boliche.

El novio de Carla le contó a la policía que había sido golpeado en la cabeza y dejado inconsciente y al despertar, su novia ya no estaba.

El cuerpo de Carla Walker fue encontrado en una alcantarilla cerca del lago Benbrook dos días después.

Las pruebas forenses indicaron que fue golpeada, violada, estrangulada y toturada viva durante dos días. También se determinó que le habían inyectado morfina.

McCurley no conocía a la joven y la policía afirmó que se trató de un acto al azar.

Corrección: El titular de esta nota decía originalmente que el asesinato ocurrió hace 45 años, la fecha correcta es hace 46 años, en febrero de 1974.