Dos asesinatos ocurridos durante el siglo pasado en Dallas marcaron a la ciudad profundamente, solo que el primero, con repercusión a nivel mundial, incluso la hizo pasar a la historia por la cobertura mediática instantánea de la trágica muerte del presidente John F. Kennedy, ultimado un fatídico 22 de noviembre de 1963 en una de las calles del centro. El segundo, no menos doloroso, ocurriría años después: la inesperada muerte de Santos Rodríguez, un muchachito de 12 años, en manos de un policía que decidió jugar a la Ruleta rusa al interrogarlo.

El asesino de Rodríguez, un oficial llamado Darrel Cain, fue encontrado culpable de homicidio y sentenciado a 5 años de prisión, pero apenas cumplió la mitad de la sentencia y quedó en libertad.

"Lo que le hicieron fue una injusticia", dijo María (Bessie) Rodríguez a WFAA-TV durante una entrevista esta semana, con motivo del 47mo. aniversario del suceso.

Al Dallas Morning News, le dijo además, que el "asesinato" de su hijo "fue el más frío de todos".

Relacionada: No olvidan a Santos Rodríguez (2018).

Santos Rodríguez tenía 12 años cuando fue asesinado el 24 de julio de 1973, en el interior de un vehículo de la Policía de Dallas. Su hermano de 13 años, lo presenció todo.

La noticia de la muerte de Santos fue noticia a nivel nacional y provocó disturbios y manifestaciones en Dallas.

Ese 24 de julio por la noche, el oficial Darrell Cain decidió apuntarle a la cabeza a Santos (jugando a la Ruleta rusa) para presionarlo durante una interrogación sobre un robo de $8 dólares del que a todas luces buscaba hacerlo responsable.

"Intentaban obligarnos a que dijéramos que habíamos robado $8 de una máquina de Coca-Cola, (Pero) Esa noche no tuvimos nada que ver con eso. Principalmente estaba cuestionando a mi hermano. Cuando no tuvo las respuestas que quería, fue cuando sacó su pistola. Él abrió el cilindro conmigo justo a su lado. Realmente no podría decir si lo estaba vaciando o llenando. (Pero) Puso la pistola en la cabeza de [Santos]. (Y) Dijo: Ahora le vas a decir la verdad", declaró David Rodríguez al Dallas Morning News en una entrevista hace algunos años.

Hace dos años,  la Sourthern Methodist University calculó que desde la muerte de Santos, la población mexicoamericana en Dallas/Fort Worth o el Metroplex creció de alrededor de 100,000 personas en 1973, a cerca de 2 millones en el 2018; sin embargo, la mayoría de los latinos en Dallas nunca han escuchado la historia de Santos Rodríguez.

La familia Rodríguez, incluida la madre de Santos, Bessie, y su hermano, David, han tenido problemas emocionales y financieros desde la muerte del menor. La familia nunca recibió ninguna compensación sustancial de la ciudad de Dallas por el asesinato del niño mexicoamericano.

En el 2013, el alcalde Mike Rawlings expresó su sentir a nombre de la ciudad de Dallas. “No tengo la menor idea porque esta ciudad no se ha disculpado antes por este terrible suceso. A nombre de la ciudad, del Cabildo y de la Policía de Dallas, de todo corazón me disculpo por la muerte de Santos”, dijo en la víspera del 40 aniversario del sombrío evento.

El asesino de Rodríguez, un oficial llamado Darrel Cain, fue encontrado culpable de homicidio y sentenciado a 5 años de prisión, pero apenas cumplió la mitad de la sentencia y quedó en libertad.

"Lo que le hicieron fue una injusticia", dijo María (Bessie) Rodríguez a WFAA-TV durante una entrevista esta semana, con motivo del 47mo. aniversario del suceso.

Al Dallas Morning News, le dijo además, que el "asesinato" de su hijo "fue el más frío de todos".

Relacionada: No olvidan a Santos Rodríguez (2018).

Santos Rodríguez tenía 12 años cuando fue asesinado el 24 de julio de 1973, en el interior de un vehículo de la Policía de Dallas. Su hermano de 13 años, lo presenció todo.

La noticia de la muerte de Santos fue noticia a nivel nacional y provocó disturbios y manifestaciones en Dallas.

Ese 24 de julio por la noche, el oficial Darrell Cain decidió apuntarle a la cabeza a Santos (jugando a la Ruleta rusa) para presionarlo durante una interrogación sobre un robo de $8 dólares del que a todas luces buscaba hacerlo responsable.

"Intentaban obligarnos a que dijéramos que habíamos robado $8 de una máquina de Coca-Cola, (Pero) Esa noche no tuvimos nada que ver con eso. Principalmente estaba cuestionando a mi hermano. Cuando no tuvo las respuestas que quería, fue cuando sacó su pistola. Él abrió el cilindro conmigo justo a su lado. Realmente no podría decir si lo estaba vaciando o llenando. (Pero) Puso la pistola en la cabeza de [Santos]. (Y) Dijo: Ahora le vas a decir la verdad", declaró David Rodríguez al Dallas Morning News en una entrevista hace algunos años.

Hace dos años,  la Sourthern Methodist University calculó que desde la muerte de Santos, la población mexicoamericana en Dallas/Fort Worth o el Metroplex creció de alrededor de 100,000 personas en 1973, a cerca de 2 millones en el 2018; sin embargo, la mayoría de los latinos en Dallas nunca han escuchado la historia de Santos Rodríguez.

La familia Rodríguez, incluida la madre de Santos, Bessie, y su hermano, David, han tenido problemas emocionales y financieros desde la muerte del menor. La familia nunca recibió ninguna compensación sustancial de la ciudad de Dallas por el asesinato del niño mexicoamericano.

En el 2013, el alcalde Mike Rawlings expresó su sentir a nombre de la ciudad de Dallas. “No tengo la menor idea porque esta ciudad no se ha disculpado antes por este terrible suceso. A nombre de la ciudad, del Cabildo y de la Policía de Dallas, de todo corazón me disculpo por la muerte de Santos”, dijo en la víspera del 40 aniversario del sombrío evento.