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Hispanas desarrollan mente, físico y un espíritu de equipo con el nado sincronizado


Aunque es el deporte de equipo por excelencia, el nado sincronizado es una disciplina que no goza de una amplia popularidad en el mundo, quizás debido a lo costoso que resulta practicarlo o a la profunda dedicación que requiere.

Gabriela Romero, madre de tres nadadoras de nivel competitivo sabe de sobra lo oneroso que resulta mantener a sus hijas activas en el deporte que la cautivó a ella como espectadora cuando veía unos Juegos Olímpicos durante su juventud en México.

"Me gustó mucho y cuando me mudé a vivir a Texas descubrí que había manera de que mis hijas lo practicaran, aunque no es nada barata la mensualidad que pagamos (por cada una)", dijo Romero, poco antes de un entrenamiento de sus niñas en un centro acuático de Lewisville a mediados de mayo.

Los esfuerzos de los Romero no han sido en vano, ya que durante las eliminatorias regionales de mayo, las tres calificaron para viajar a la Olimpiada Juvenil Nacional de la especialidad que será celebrada en Ohio en junio.

Enid, de 16 años, ganó primer lugar en dueto y Siracide de 13 también obtuvo primer lugar en dueto en la categoría correspondiente a su edad, mientras que Keira, de 9 se quedó con el primer lugar en desempeño individual. Por si fuera poco, todo el club al que pertenecen: Pirouettes of Texas, se quedó con la Copa de Nado sincronizado a nivel estatal, entre otros logros.

SELECCIONADA NACIONAL
Pirouettes of Texas es el club más antiguo de nado sincronizado del Norte de Texas y además de albergar a las hijas de Romero es el hogar de entrenamiento de una adolescente hija de guatemaltecos que este año fue reclutada para la selección nacional de Nado Sincronizado de Estados Unidos en la categoría sub-12.

Después de cinco años de entrenamiento Nathalia Valdez se ganó un lugar en el equipo nacional, dando un paso adelante en su sueño por competir en unos Juegos Olímpicos.

Valdez, cuya familia está reuniendo fondos para solventar los gastos de entrenamiento de la talentosa atleta, es la octava nadadora de PTX en llegar a un equipo nacional, un grupo del cual, tres han llegado a las olimpiadas.


UNA FAMILIA
Las niñas son entrenadas en un día a día por un equipo apasionado de coaches, la mayoría de ellas nadadoras competitivas y una que se volvió entrenadora después de colaborar tan de cerca con las instructoras.

Para Medley Butterfield todo tiene que ver con la dedicación que le ponen al deporte y el sentimiento de equipo que desarrollan conforme avanzan en la práctica.

"Cuando trabajan en equipo, y puede ser entre 4 y 8 niñas en un equipo, están constantemente al tanto de lo que hace cada una, tienen ese sentimiento de conexión, de cuidar una de la otra", explica Butterfield ha estado con Texas Pirouettes por 27 años, 14 de ellos como nadadora y el resto como entrenadora.

"Éste es mi equipo, mi familia. Definitivamente he visto cómo han rotado nadadoras y entrenadoras", añade la exdeportista, quien con orgullo recuerda el éxito que ha logrado mediante sus pupilas a través de los años: una de ellas trabajó en Sea World, otra más con Cirque du Soleil y otra fue contratada como sirena para la película Piratas del Caribe.

El nado sincronizado no solamente consiste en saber nada o moverse en sincronía con el resto del grupo, explica Medley.

"Tienen que hacer mucho entrenamiento en tierra (afuera de la alberca). Así que se entrenan en fuerza, flexibilidad y luego de meten al agua para practicar fuerza de resistencia y obviamente la sincronización de todo y la coreografía de las rutinas.

Tenemos una bocina bajo el agua y esuchan todo, usamos un micrófono para decirles cómo corregir y ellas hacen los cambios. Tenemos a niñas con cero ritmo y eso lo hace más difícil a la hora de enseñarles cómo aprender a contar la música, se lleva un poco de práctica, claro".

Cassidy Crew,  dice que el nado sincronizado les ayuda a crecer mentalmente también, deben de estar al tanto de varias cosas, todas al mismo tiempo. "Es un gran trabajo de equipo, son tan fuertes como el equipo sea. Se aseguran de ayudar a la más débil

para que el equipo mejore".

Crew considera que su reto más grande en el último año ha sido decidir replegarse un poco y dejar que ellas solucionen una situación, en vez de acercarse y hacerlo por ellas. "lo cual ha sido duro. A veces no digo mucho, pero por mis expresiones faciales se dan cuenta".

Soohee Shim, una de las principales entrenadoras de PTX, excompetidora olímpica de Corea del Sur, se distingue por su pasión a la hora de entrenar. Les habla mucho y las anima, a Nathalia le hace varias observaciones, notamos esa tarde que nos permitieron ver al equipo practicar.

"A veces necesitan que se les recuerde la importancia del trabajo en equipo, en especial quienes están en la edad de secundaria y preparatoria, pero generalmente son muy buenas para trabajar en equipo y ayudarse una a la otra", añade Crew.

Mientras que hay niñas que lo practican con la meta fija de intentar llegar a unos Juegos Olímpicos, para otras es una práctica de transición hacia otros deportes.

Independientemente del objetivo individual de cada practicante, Butterfield cree que el grado de dificultad del nado sincronizado no varía.

"Hay muchos comerciales con los que la gente se ríe, creen que es chistoso, o un acto cómico de Saturday Night Live en los 80's que muchos recuerdan, pero siempre queremos enfatizar que no es un deporte fácil, las niñas no tocan el fondo de la piscina nunca", afirma Butterfield, con emoción.

En el caso de PTA, se trata de un club que es muy único, opina la entrandora Crew, "tenemos muchas culturas, lo cual es impresionante. No hay una sola apariencia porque cada niña trae algo propio".