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Last updateMié, 22 Nov 2017 11am

A punto de cumplir 20 años montando, jinete peruano explora las pistas de Texas

GRAND PRAIRIE -- La mesa de billar en el "clubhouse" de los jinetes del Lone Star Park la conocen bien Daniel Benavides y Víctor Urieta Jr.

Los dos jockeys se entretienen compitiendo entre sí al final del día de Belmont Stakes, aprovechando que las carreras empezaron temprano en Grand Prairie y para las 7 p.m., todavía con sol, la pista quedó vacía.

Mientras que Urieta Jr. suma su segunda temporada en el Lone Star Park, Benavides, con más de 15 años de carrera en pistas del Este de Estados Unidos, es un recién llegado en el hipódromo del Norte de Texas, aunque antes de llegar a la región montó durante dos semanas en Houston.

Originario de Lima, Perú, Benavides empezó a montar desde los 16, y cinco años más tarde emigró a la Unión Americana, siendo Miami su primera parada.

FLORIDA
“En octubre cumplo 20 años montando. Primero llegué a Florida y de ahí me fui a Pensilvania, pasando la mayor parte en Penn National”, dice el veterano jinete de caballos Purasangre.

A temprana edad dejó su país, cuenta, con el objetivo de mejorar. “Superarme. Superarme en la profesión. En Estados Unidos hay más hipódromos, más oportunidades”.

Su recorrido por el Este incluye pistas desde Charleston, hasta Delaware. “Es un circuito donde están bien cerca los hipódromos. Están todos a dos horas, tres [de distancia] y se corren diferentes días”.

El destino también lo llevó a Kentucky y a Ohio, antes de emprender su aventura hacia el oeste.

LEJOS DEL FRÍO
“En enero ya estaba el frío y me llamó un amigo de aquí que tiene cuatro caballos, me ofreció montar algunos”, así explica Benavides su llegada a Texas este año.

El pasado 23 de abril, durante el fin de semana inaugural, el limeño obtuvo su primer triunfo en el Lone Star Park. Fue un domingo, en la cuarta carrera de la cartelera, a bordo de Shakemygrass, y en un resultado tan cerrado que terminó en (Dead Heat) empatado con Iram Diego motando a Mosta Flyin.

Desde entonces, “se ha puesto lento el negocio”, admite el sudamericano, que no pierde el buen ánimo.

En el área de Dallas, que claramente lo ha recibido con un clima mucho más cálido que el de la costa Este, Benavides nota que a pesar de ver a muchos latinos montando, solo tiene a un compatriota en la pista: Domingo Chacaltana.

“En todos lados hay latinos ahora. Lo que no veo aquí es mucho peruano, allá hay más peruanos [en el Este]”. Sobre la tropa latina, resalta que hay un guatemalteco de aprendiz (Gerber Pivaral) y la mayoría de los jockies son mexicanos, con excepción del uruguayo Richard Eramia.

En el poco tiempo que lleva en Grand Prairie ya descubrió un restaurante peruano no muy lejos del hipódromo: “Camino del Inca, está bueno”, dice Benavides, de 36 años.

A pocos mesese de llegar a dos décadas como jinete, Benavides celebra el poder dedicarse a su pasión. “Es la profesión que me gusta. En mi familia somos muchos jockeys. Entre mi papá, ya retirado, tíos, primos, y un hermanito que murió, somos como 14 jockeys”.

SAN ANTONIO
“Acabando el 'meeting' [de aquí] me voy a Retama. Espero que empiece a caminar mejor el negocio. Está un poco lento, pero recién empiezo aquí”, recalca, antes de agradecer la entrevista y despedirse.