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Estudiantes se inspiran con la perseverancia de sus padres

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Berenice Hinostroza llegó a los seis años con sus padres a vivir a Dallas, y a pesar de la corta edad que tenía, recuerda perfectamente lo duro que fue para su familia adaptarse a una nueva vida.

La perseverancia de sus padres en un país ajeno y su propia batalla con un nuevo idioma se le quedaron grabados por el gran impacto que tuvieron en ella y su hermana más pequeña. Ese y otros detalles, la joven chihuahuense quiso compartir con estudiantes que este año terminaron la preparatoria y recibieron una de las becas del programa “Ford Driving Dreams”.

Ella, al igual que los becados de este año, en 2016 también recibió una beca de $2,000. Berenice les contó a los jóvenes que esa beca le dio la tranquilidad para poder enfocarse en su nueva etapa estudiantil en la Universidad del Norte de Texas, pero que el apoyo de sus padres también tuvo mucho que ver.

“Aunque mis padres nunca terminaron sus estudios, ellos siempre me apoyan y me motivan a seguir adelante”, dijo ante los 220 estudiantes becados que acudieron a la ceremonia en Frisco el martes 23.

Hinostroza nació en Delicias, Chihuahua, pero fue criada en Juárez, y después sus padres cruzaron la frontera con ella y su hermana menor hasta llegar a Dallas, en donde fueron recibidos en casa de un tío.

Sus padres batallaron para empezar a trabajar porque no hablaban inglés y les pedían documentos; “[mi mamá] venía todos los días y decía no encontré trabajo, voy a ir mañana. Voy a aplicar otra vez”. Y cuando encontraron empleo los dos, entonces se pudieron mudar de la casa de su tío, en donde vivían casi diez personas al mismo tiempo.

Este año, su hermana menor también se gradúo de la preparatoria Townview, mientras que Berenice terminó su primer año con promedio de 3.9. Su mensaje a los estudiantes que están por seguir sus pasos hacia la universidad fue claro: “Que nunca se den por vencidos”.

“Aunque tengas personas que te digan 'tú nunca vas a llegar ahí o tú no puedes hacer eso porque no tienes esto o aquello', tienes que seguir y nunca darte por vencido”, insistió.

Berenice tampoco olvidó el apoyo de sus hermanos mayores que se quedaron en Juárez, pero la siguen alentado para que continúe sus estudios, ya que ellos no pudieron hacerlo. La joven mexicana todavía no sabe si estudiará la carrera de medicina o psicología, pero cree que una de esas dos profesiones será la suya.

LE DEBE TODO A ELLA
A Malcom González, originario de Guadalajara, Jalisco, también recordó cómo su mamá y abuela batallaron para criarlos a él y a su hermano menor, después de haber llegado de México con su papá, a quien al poco tiempo tuvieron que abandonar por sus adicciones.

“Nos mudamos a Estados Unidos cuando tenía siete u ocho años y primero vivimos con mi papá, pero era alcohólico y nos tuvimos que ir a un apartamento muy pequeño”, recordó el estudiante que también obtuvo una beca en 2016, al graduarse de la preparatoria de Decatur.

Su mamá tuvo que trabajar de noche y recuerda que se iban caminando para hacer las compras en un Wal-Mart, porque no tenían un automóvil.

“Revivir eso me hace recordar de dónde soy, quién soy y [que] debemos de valorar lo que tenemos...y la educación es algo importante que debemos de valorar”, añadió el estudiante de Texas Tech, que aún no se decide entre cursar una carrera de negocios o de comunicaciones.

Malcom sueña con tener éxito en lo que elija ser, sobre todo para pagarle a su mamá todo lo que ha hecho por él. “Yo le debo a esa mujer mi vida”, dijo emocionado al final de la ceremonia en la que también habló ante los estudiantes becados. “Si no fuera por ella, por regañarme por las calificaciones, por lo que sea, no estuviera donde estoy el día de hoy”, afirmó.

Al igual que Berenice, Malcolm coincidió en que al principio de su llegada a Estados Unidos todo fue muy dificil. “Pero igual, en la vida uno se tiene que adaptar a lo que pasa y eso es lo que tuvimos que hacer”.

Durante la celebración, estudiantes y padres también pudieron escuchar a Alex Montoya, un orador motivacional quien compartió su historia de perseverancia y habló de cómo ha superado obstáculos a pesar de sus impedimentos físicos, ya que nació sin brazos y sin una pierna.

Lanzada en el 2012, la gira “Ford Driving Dreams” fue diseñada por el Fondo de Ford Motor Company para ayudar a la juventud a graduarse a tiempo y seguir hacia la universidad. Desde entonces, en el Norte de Texas han impactado a más de 35,000 estudiantes, con becas que han entregado en colaboración con los concesionarios de Ford en la región.

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