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Erika Beltrán: Una lucha, no un derecho (Opinión)

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Cuando me enteré de los sucesos en torno a la fiesta de la piscina de Mckinney, me sentí muy perturbada. Desafortunadamente, los videos de este tipo son cada vez más comunes, grabaciones que muestran el abuso y maltrato que las autoridades infligen sobre los jóvenes de color.

El video en donde el oficial de policía Eric Casebolt forcejea con una joven estudiante afroamericana de preparatoria y la lleva al suelo, me indignó. Pensé que si las autoridades públicas no respetan a los niños de color en la calle, ¿cuál es el mensaje que estamos enviándoles a nuestros niños y comunidades? ¿Cómo podemos esperar que a los niños les vaya bien en la escuela si no los tratan con dignidad? Estas son las desafiantes y difíciles conversaciones que deberíamos estar teniendo.

Aunque los padres tienen expectativas altas para sus hijos, no todos los adultos de nuestras comunidades las comparten. A muchos niños de color se les establecen expectativas bajas, se les dice que regresen a sus viviendas en la sección 8 y que se acostumbren a estar tras las rejas. Esta creencia es la razón por la que las comunidades de color abogan continuamente por lograr acceso a mejores sistemas educativos y para que se les trate con la mínima decencia. Para muchos, esto se ha transformado en una lucha, no en un derecho.

Por lo tanto, no es de extrañar que al sur de McKinney, en el condado de Dallas, solo el 13 por ciento de los estudiantes culminen la preparatoria listos para ir a la universidad. Para los estudiantes afroamericanos, la cifra se aproxima al 4 por ciento.

Anualmente, 5,000 estudiantes abandonan la preparatoria y dejan de graduarse; los retos comienzan incluso antes de que los niños ingresen al salón de clases.

Lo niños del condado de Dallas tienen pocos programas de prescolar de alta calidad en sus comunidades. Para el cuarto grado, solo 1 de 3 estudiantes lee a nivel de grado. Les fallamos desde el principio y los dejamos con una visión muy estrecha de su potencial.

Esta es la realidad en que viven los niños de color al enfrentarse a la vida real, en donde confrontan injusticias, los apuntan con pistolas y las autoridades no creen que sus vidas son importantes.

Luego del incidente, a un director de una escuela preparatoria en Miami, con mayoría de estudiantes afroamericanos, lo despidieron de su trabajo porque hizo comentarios en apoyo al oficial de policía en una página de noticias. Sus comentario, como otros en las redes sociales, ignoraron las injusticias que experimentan una gran cantidad de niños de color dentro y fuera del salón de clases.

El oficial de policía renunció a su trabajo y su abogado se ha disculpado públicamente y ha admitido que dejó que sus emociones lo controlaran. Es muy raro que alguien se disculpe en estas circunstancias. Es el momento de reflexionar sobre lo que todo vimos y sentimos durante el incidente y, aún más importante, de pensar en cómo se ve afectada la manera en que los niños de color interpretan las expectativas de la sociedad con respecto a quiénes son y a lo que pueden lograr.

Actualmente algo está pasando en toda nuestra nación. Como educadores y legisladores, podemos ignorarlo y elegir continuar con nuestra vida diaria, y quizá proteger a quienes están en el poder o ignorar el problema totalmente. La alternativa es dirigir nuestra atención a la raíz del problema y mejorar la autoestima de nuestros niños.

Yo elijo trabajar en esta alternativa. La vida de todos los estudiantes es importante.

 

Erika Beltrán fue electa al Consejo de Educación del Estado de Texas, (SBOE), Distrito 13 el 14 de Noviembre del 2014. En esta función representa a aproximadamente 1.6 millones de personas que residen en el distrito 13 que incluye porciones de Dallas y Forth Worth. 

 

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