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En DFW hay compasión: Siguen las muestras de solidaridad con los niños que viajan solos

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DALLAS -- A pesar de que el pasado 31 de julio el Juez Clay Jenkins anunció oficialmente que los 2000 niños que iban a recibir albergue temporal no llegarían al Condado de Dallas, la existente crisis humanitaria de los menores provenientes de Centroamérica que buscan refugio en E.U. sigue tocando corazones y las conciencias de muchos en el Norte de Texas.

La Barra de Abogados Hispanos de Dallas declaró en un comunicado que, el hecho de que esos 2000 niños no vayan a ser recibidos en Dallas no significa que la necesidad de abogados voluntarios disminuya.

La asociación local también informó que hay aproximadamente 600 menores de edad en espera de acudir a una cita a una corte de inmigración en Dallas, y que la mayoría de esos niños no cuentan con representación legal para exponer su caso.

EL FRUTO DE LA PERSISTENCIA

Tres días antes del anuncio de Jenkins, un nutrido grupo de líderes comunitarios, religiosos y activistas pro-inmigrantes convocaron a los medios de comunicación a la oficina del Ayuntamiento de Dallas para demostrar su solidaridad con los miles menores que han llegado solos a la frontera en busca de refugio.

Una de las asistentes al evento conversó con HOY Dallas acerca de la odisea de una adolescente hondureña que finalmente quedó bajo sus cuidados.

Después de realizar innumerables llamadas telefónicas, armarse de paciencia, y someterse a una investigación para descartar antecedentes criminales junto a toda su familia, fue que Araceli Zepeda consiguió que las autoridades federales le permitieran recibir en su hogar a una menor hondureña que cruzó la frontera en busca de refugio llevando consigo a su pequeño hijo.

La historia de Cynthia Maribel Espino no es muy distinta a la de otros miles de jóvenes que han decidido viajar solos desde Centroamérica hasta la frontera Sur de E.U. para escapar de las condiciones de miseria y violencia que imperan en zonas de países como Honduras, El Salvador, y Guatemala.

En Tegucigalpa, la familia de Espino le pagó una fuerte cantidad a un coyote para que transportara a Cynthia junto con su hijo pequeño hasta la frontera de México con Texas, según contó a este medio la señora Zepeda quien, es una ministra religiosa de nacionalidad hondureña y vive en Irving.

"Ella salió de Honduras creo que en diciembre o en enero. En abril a mí me llamó su mamá desde Honduras. Me dijo que su hija estaba detenida en migración y que la iban a deportar", dijo Zepeda, quien agregó que desde hace 20 años conoce a la mamá de Cynthia.

Despues de ser informada de dicha situación, Zepeda le pidió a su conocida en Honduras que le diera tiempo para investigar en dónde estaban su hija y su nieto.

"Comencé a buscar, a llamar a muchos lados, hasta que la encontré. Y entonces me preguntaron si yo era familiar de la menor. Les dije que era amiga de su mamá, y me dijeron (sic) que si estaba autorizada para llamar y preguntar por la detenida; y yo les pedí que le llamaran directamente a Honduras a la mamá de Cynthia para que verificaran", recordó Zepeda.

Después de que las autoridades estadounidenses llamaron a Honduras para hablar con la mamá de Cynthia, Zepeda entonces comenzó a movilizarse, hasta que logró que le hicieran la entrega de la menor, lo cual ocurrió hace aproximadamente un mes.

"Me la entregó una trabajadora social, a ella y a su bebé de 1 año", indicó Zepeda, quien lidera el Centro Apostólico Restauración de Irving-Texas.

La emotiva llegada de la joven hondureña con su hijo en brazos fue captada por la cámaras de Univision 23 en el aeropuerto Dallas-Fort Worth.

ENGAÑADA Y MALTRATADA

"Los coyotes le dijeron que lo más que iba a estar detenida serían 3 dias y que la iban a soltar, pero ella creo que estuvo tres meses. Estuvo en el lugar que le llaman la hielera (con temperaturas gélidas)", detalló Zepeda acerca de la dura travesía que realizó Cynthia.

"Es triste, no es todo lo que les ofrecen. Tienen que sufrir y no culpo al gobierno (de Estados Unidos), ellos también salvan vidas (en la frontera). Y hay tantos niños que llegan, que no los pueden procesar a todos", añadió Zepeda, quien reiteradamente aclaró que se sentía muy agradecida con el trato de las autoridades de inmigración en el caso de la menor Espino.

No obstante, admitió que los jóvenes sufren en confinamiento tras entregarse o ser detenidos por la Patrulla Fronteriza al cruzar ilegamente.

"Es triste la crisis, porque lo que cuenta la niña es que durante todo el tiempo que estuvo ahí encerrada lo que comen es dos rodajas de pan y mortadela, nada más, y agua, nada de otras bebidas".

Espino tiene una cita en octubre para comparecer en un caso en el que está apelando al beneficio de una ley promulgada en el 2008, la cual protege a las Victimas de Tráfico Humano provenientes de países que no tienen frontera con Estados Unidos.

Zepeda tiene año y medio de vivir en Irving, y anteriormente vivía en Alabama.

De acuerdo a cifras de la CBP (Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza), en lo que va del año fiscal que empezó el 1 de octubre pasado, la agencia arrestó a un total de 43,933 menores de El Salvador, Guatemala y Honduras; un incremento de más del 100 por ciento comparado con el año anterior completo, en el cual se reportaron 20,805 aprehensiones de niños en total.

 

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