12 de julio de 2020 -- La congresista de Texas Sylvia García anunció el viernes que el Ejército se comprometió a hacer una revisión independiente sobre el brutal asesinato de la soldado Vanessa Guillén en la base militar Fort Hood. Lo anterior tras las duras críticas que ha desatado el caso, aunado a las acusaciones de hostigamiento sexual que la víctima le confió a su madre pocos meses antes de perder la vida.

García se reunió con el secretario del Ejército de EE.UU. Ryan McCarthy, quien poco después anunció que ordenó se haga una investigación sobre los hechos que rodearon la trágica muerte de la joven militar hispana, cuyos restos parciales fueron encontrados el pasado 30 de junio cerca de Fort Hood, después de más de dos meses de incertidumbre que vivió su familia.

Relacionada: Texans across the state march to demand justice for Vanessa Guillén

Guillén, originaria de Houston, dejó de responder los mensajes de texto de sus familiares el pasado 22 de abril, un miércoles. Ese mismo día fue salvajemente asesinada por el soldado Aaron Robinson adentro de la base, de acuerdo a la confesión de Cecily Aguilar, acusada de ayudarle a éste a desmembrar el cuerpo de Vanessa e intentar deshacerse de evidencia al enterrar sus restos mutilados cerca del río León, a unas 26 millas de Fort Hood.

Video: Vigilia en Dallas para Vanessa Guillén

Un testigo le dijo a los investigadores de la base que vio a Robinson ese día con una caja muy pesada que batalló en colocar en su vehículo antes de salir del lugar.

El Ejército dijo que los investigadores se centraron en Robinson como el principal sospechoso cinco días después de la desaparición de Guillén. Sin embargo, tanto la familia de la soldado como la organización LULAC y la abogada Natalie Khawam, representante de los Guillén, entre otros, han criticado la lentitud con la que se desarrollaron las pesquisas.

"Lentos en reaccionar a su desaparición y lentos en arrestar a Robinson", dijo Don Christensen, presidente de "Protect Our Defenders", un grupo que defiende a víctimas de asalto sexual en el Ejército. "Es realmente increíble desde un ángulo de seguridad pública el que hayan dejado que un sospechoso de asesinato tuviera acceso a un arma".

Los investigadores explicaron que tardaron en reunir "suficiente evidencia" para encerrar a Robinson, quien antes de ser cercado se escapó de las barracas de Fort Hood y se suicidó a primeras horas del 1 de julio, cuando varios agentes de la ley se aprestaban a detenerlo.

"Creemos que el caso de Vanessa Guillén abrió una puerta para que muchas otras mujeres pertenecientes al Ejército comenzaran a levantar sus voces y denunciar los constantes acosos y abusos sexuales que se cometen dentro de la institución militar. Tenemos muchos testimonios que nos han llegado a través de las redes sociales", dijo la congresista García.

"Estaremos enviándole al Ejército los nombres de 2 o 3 personas especialistas e independientes, para que puedan ser parte de la investigación que se busca en Fort Hood", informó Domingo García, presidente nacional de LULAC.

La congresista García encabezó una carta firmada por 88 legisladores que fue enviada al Inspector General del Departamento de Defensa, en la que le solicitaron una investigación sobre el asesinato de Guillén y las acusaciones que hizo la familia de la soldado, respecto a que era víctima de acoso sexual dentro de la base.

Si la revisión del caso encuentra alguna irregularidad, cualquier oficial, independientemente de su rango, será objeto de acción en su contra.

García se reunió con el secretario del Ejército de EE.UU. Ryan McCarthy, quien poco después anunció que ordenó se haga una investigación sobre los hechos que rodearon la trágica muerte de la joven militar hispana, cuyos restos parciales fueron encontrados el pasado 30 de junio cerca de Fort Hood, después de más de dos meses de incertidumbre que vivió su familia.

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Guillén, originaria de Houston, dejó de responder los mensajes de texto de sus familiares el pasado 22 de abril, un miércoles. Ese mismo día fue salvajemente asesinada por el soldado Aaron Robinson adentro de la base, de acuerdo a la confesión de Cecily Aguilar, acusada de ayudarle a éste a desmembrar el cuerpo de Vanessa e intentar deshacerse de evidencia al enterrar sus restos mutilados cerca del río León, a unas 26 millas de Fort Hood.

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Un testigo le dijo a los investigadores de la base que vio a Robinson ese día con una caja muy pesada que batalló en colocar en su vehículo antes de salir del lugar.

El Ejército dijo que los investigadores se centraron en Robinson como el principal sospechoso cinco días después de la desaparición de Guillén. Sin embargo, tanto la familia de la soldado como la organización LULAC y la abogada Natalie Khawam, representante de los Guillén, entre otros, han criticado la lentitud con la que se desarrollaron las pesquisas.

"Lentos en reaccionar a su desaparición y lentos en arrestar a Robinson", dijo Don Christensen, presidente de "Protect Our Defenders", un grupo que defiende a víctimas de asalto sexual en el Ejército. "Es realmente increíble desde un ángulo de seguridad pública el que hayan dejado que un sospechoso de asesinato tuviera acceso a un arma".

Los investigadores explicaron que tardaron en reunir "suficiente evidencia" para encerrar a Robinson, quien antes de ser cercado se escapó de las barracas de Fort Hood y se suicidó a primeras horas del 1 de julio, cuando varios agentes de la ley se aprestaban a detenerlo.

"Creemos que el caso de Vanessa Guillén abrió una puerta para que muchas otras mujeres pertenecientes al Ejército comenzaran a levantar sus voces y denunciar los constantes acosos y abusos sexuales que se cometen dentro de la institución militar. Tenemos muchos testimonios que nos han llegado a través de las redes sociales", dijo la congresista García.

"Estaremos enviándole al Ejército los nombres de 2 o 3 personas especialistas e independientes, para que puedan ser parte de la investigación que se busca en Fort Hood", informó Domingo García, presidente nacional de LULAC.

La congresista García encabezó una carta firmada por 88 legisladores que fue enviada al Inspector General del Departamento de Defensa, en la que le solicitaron una investigación sobre el asesinato de Guillén y las acusaciones que hizo la familia de la soldado, respecto a que era víctima de acoso sexual dentro de la base.

Si la revisión del caso encuentra alguna irregularidad, cualquier oficial, independientemente de su rango, será objeto de acción en su contra.