La rutina de millones de chinos se alteró de un día para otro con la alerta mundial que lanzó el Departamento de Estado respecto a la aparición del coronavirus en una provincia de su país.

Esa noticia también afectó a los orientales de todo el mundo, incluidos mis vecinos; en mi cuadra viven japoneses, coreanos, taiwaneses y chinos. Hace más de 30 años que vivimos en esta ciudad en la que ir al mercado resulta una aventura por la variedad de vegetales que no termino de conocer y por el colorido de sus frutas exóticas que muchos aseguran, tienen poderes curativos.

Gracias a ellos, mis vecinos, he aprendido mucho de su historia y de los episodios de destierro, encierro y discriminación que sus ancestros y ellos han vivido en este país.

Elaine, vecina y amiga, me mostró una vez sus fotografías y me contó como su familia había tenido que vender, prácticamente regalar su negocio, un mercado en el Este de Los Angeles, sus casas y todas sus posesiones porque nada más le habían dado 24 horas para reportarse a lo que el gobierno de Estados Unidos llamó de manera muy elegante Internment camps. (Campos de concentración donde fueron recluidos todos los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.) Otra de mis amigas y vecinas es la Dra. Chang, quien llegó muy joven de su natal China y quien durante meses tuvo que dormir en el piso en el restaurante en el que trabajaba. Sin descanso y con mucha determinación estudió medicina y acupuntura. A ella recurrimos cuando los espasmos musculares nos atacan de repente y ella los desaparece con acupuntura y baños de cera caliente sobre la parte afectada que nos aplica en su clínica.

En más de tres décadas que tengo de vivir en esta pequeña ciudad, vecina de San Gabriel y Pasadena donde la mayoría de sus residentes son orientales, he aprendido admirar su disciplina, el amor que tienen por la naturaleza (cuidan mucho sus plantas) y su auténtico deseo de vivir en paz y armonía. (No buscan pleitos.) Y lo que más admiro de ellos es su estoicismo, a pesar de lo que han vivido, no están anclados en el pasado sino se enfocan en el presente y se preparan para el futuro.

Por lo anterior veo con mucha preocupación y no se diga indignación como la ignorancia y la desinformación vuelve a triunfar en un ambiente cargado de odio y división en este país. Ahora resulta que el foco de estos sentimientos negativos son los chinos porque en China, un país con 1.435 billones de habitantes y una extensión territorial de 10 millones de Km 2 han muerto a la fecha 400 (pueden ser más a la hora del cierre de esta edición) a causa del coronavirus y 14 mil personas han sido infectadas.

El gobierno totalitario de China, por su parte, en su afán de contener la epidemia y satisfacer de inmediato, las demandas de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud ha paralizado las actividades de 50 millones de personas con el cierre de Universidades, Colegios, Escuelas, fábricas, oficinas y otros centros de trabajo en la Provincia de Hubei, donde se localiza Wuhan, foco de la infección. También prohibió todo acontecimiento social: bodas, reuniones públicas y funerales. (Los que mueren en estos días son incinerados.)

Las imágenes que los medios presentan de sólo orientales con tapabocas aumentan la percepción equivocada que sólo ellos pueden contraer el virus. Las redes sociales cargadas de mensajes racistas, divulgan con toda impunidad noticias falsas que son tomadas como verdades. Como el caso de que en Carson, California había un brote de coronavirus. Así con el amarillismo y la ignorancia vuelve a brotar la semilla del racismo contra la población oriental, de manera directa contra los chinos.

Médicos de Los Angeles opinan. "Lo que yo sé es que son 7 especies de coronavirus y todos alguna vez hemos tenido el virus pero esta nueva especie es más agresiva", afirma la médica Italia Solórzano.

Por su parte, el doctor Alberto Alonso asegura: "Lo que es importante aclarar es que el coronavirus no es virus racial, surgió en China, pero muy bien pudo haberse manifestado en otro lugar. Los chinos están tomando todas las precauciones para contener el virus y que yo sepa, están ya desarrollando una vacuna en contra del virus y ellos hacen las cosas rápidas. Ojalá todos los países tomaran las precauciones que toman los chinos".

La verdadera epidemia llegó en octubre
Según datos proporcionados por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades Contagiosas, El año pasado murieron de Influenza en este país 25 mil personas. En lo que va de octubre 1ro. a la fecha alrededor de 12 millones de personas han sido atendidas por su médico por problemas de gripe severa, de las cuales 310 personas fueron hospitalizadas. También en la misma fecha se han registrado la muerte de 68 niños a causa del virus invernal. Lo grave es que los síntomas de la influenza son muy parecidos a los del coronavirus, según la OMS el virus se manifiesta con fiebre, tos seca, dolor de cabeza y dificultad para respirar. Esto pone a los orientales en una situación de riesgo y desventaja, debido a la desinformación que ha rodeado el coronavirus. Se han reportado ya un sinnúmero de casos de discriminación y actos de racismo contra ellos sólo por el hecho de estornudar, presentar síntomas de resfriado o llevar un tapabocas.

La pregunta es por qué ante las cifras alarmantes de muertos y hospitalizados debido a la Influenza que ya se extiende por todo Estados Unidos, el Departamento de Estado ni la Organización Mundial de Salud han lanzado alertas para prevenir a la población de este virus que cada año cobra miles de vidas humanas en todo el mundo.

Esa noticia también afectó a los orientales de todo el mundo, incluidos mis vecinos; en mi cuadra viven japoneses, coreanos, taiwaneses y chinos. Hace más de 30 años que vivimos en esta ciudad en la que ir al mercado resulta una aventura por la variedad de vegetales que no termino de conocer y por el colorido de sus frutas exóticas que muchos aseguran, tienen poderes curativos.

Gracias a ellos, mis vecinos, he aprendido mucho de su historia y de los episodios de destierro, encierro y discriminación que sus ancestros y ellos han vivido en este país.

Elaine, vecina y amiga, me mostró una vez sus fotografías y me contó como su familia había tenido que vender, prácticamente regalar su negocio, un mercado en el Este de Los Angeles, sus casas y todas sus posesiones porque nada más le habían dado 24 horas para reportarse a lo que el gobierno de Estados Unidos llamó de manera muy elegante Internment camps. (Campos de concentración donde fueron recluidos todos los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.) Otra de mis amigas y vecinas es la Dra. Chang, quien llegó muy joven de su natal China y quien durante meses tuvo que dormir en el piso en el restaurante en el que trabajaba. Sin descanso y con mucha determinación estudió medicina y acupuntura. A ella recurrimos cuando los espasmos musculares nos atacan de repente y ella los desaparece con acupuntura y baños de cera caliente sobre la parte afectada que nos aplica en su clínica.

En más de tres décadas que tengo de vivir en esta pequeña ciudad, vecina de San Gabriel y Pasadena donde la mayoría de sus residentes son orientales, he aprendido admirar su disciplina, el amor que tienen por la naturaleza (cuidan mucho sus plantas) y su auténtico deseo de vivir en paz y armonía. (No buscan pleitos.) Y lo que más admiro de ellos es su estoicismo, a pesar de lo que han vivido, no están anclados en el pasado sino se enfocan en el presente y se preparan para el futuro.

Por lo anterior veo con mucha preocupación y no se diga indignación como la ignorancia y la desinformación vuelve a triunfar en un ambiente cargado de odio y división en este país. Ahora resulta que el foco de estos sentimientos negativos son los chinos porque en China, un país con 1.435 billones de habitantes y una extensión territorial de 10 millones de Km 2 han muerto a la fecha 400 (pueden ser más a la hora del cierre de esta edición) a causa del coronavirus y 14 mil personas han sido infectadas.

El gobierno totalitario de China, por su parte, en su afán de contener la epidemia y satisfacer de inmediato, las demandas de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud ha paralizado las actividades de 50 millones de personas con el cierre de Universidades, Colegios, Escuelas, fábricas, oficinas y otros centros de trabajo en la Provincia de Hubei, donde se localiza Wuhan, foco de la infección. También prohibió todo acontecimiento social: bodas, reuniones públicas y funerales. (Los que mueren en estos días son incinerados.)

Las imágenes que los medios presentan de sólo orientales con tapabocas aumentan la percepción equivocada que sólo ellos pueden contraer el virus. Las redes sociales cargadas de mensajes racistas, divulgan con toda impunidad noticias falsas que son tomadas como verdades. Como el caso de que en Carson, California había un brote de coronavirus. Así con el amarillismo y la ignorancia vuelve a brotar la semilla del racismo contra la población oriental, de manera directa contra los chinos.

Médicos de Los Angeles opinan. "Lo que yo sé es que son 7 especies de coronavirus y todos alguna vez hemos tenido el virus pero esta nueva especie es más agresiva", afirma la médica Italia Solórzano.

Por su parte, el doctor Alberto Alonso asegura: "Lo que es importante aclarar es que el coronavirus no es virus racial, surgió en China, pero muy bien pudo haberse manifestado en otro lugar. Los chinos están tomando todas las precauciones para contener el virus y que yo sepa, están ya desarrollando una vacuna en contra del virus y ellos hacen las cosas rápidas. Ojalá todos los países tomaran las precauciones que toman los chinos".

La verdadera epidemia llegó en octubre
Según datos proporcionados por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades Contagiosas, El año pasado murieron de Influenza en este país 25 mil personas. En lo que va de octubre 1ro. a la fecha alrededor de 12 millones de personas han sido atendidas por su médico por problemas de gripe severa, de las cuales 310 personas fueron hospitalizadas. También en la misma fecha se han registrado la muerte de 68 niños a causa del virus invernal. Lo grave es que los síntomas de la influenza son muy parecidos a los del coronavirus, según la OMS el virus se manifiesta con fiebre, tos seca, dolor de cabeza y dificultad para respirar. Esto pone a los orientales en una situación de riesgo y desventaja, debido a la desinformación que ha rodeado el coronavirus. Se han reportado ya un sinnúmero de casos de discriminación y actos de racismo contra ellos sólo por el hecho de estornudar, presentar síntomas de resfriado o llevar un tapabocas.

La pregunta es por qué ante las cifras alarmantes de muertos y hospitalizados debido a la Influenza que ya se extiende por todo Estados Unidos, el Departamento de Estado ni la Organización Mundial de Salud han lanzado alertas para prevenir a la población de este virus que cada año cobra miles de vidas humanas en todo el mundo.