Muy pocas huellas quedan ya en las cocinas de millones de hogares de Estados Unidos, del festín de la semana... Lo que quedó del pavo se repartió entre la familia y los contenedores de basura dan buena cuenta de que no faltaron los postres y mucho menos las bebidas.

"Thanksgiving" quedó atrás y adelante se apilan las invitaciones que llegan por todas direcciones para regresar de nuevo a las tiendas, pero ahora ya no es a los supermercados sino a las tiendas de departamentos con la recomendación de no gastar en efectivo sino a utilizar las tarjetas de crédito. "Te damos más por tu dinero".

En un estudio realizado por Experian el primer lugar en deuda en tarjetas de crédito lo tiene California. Sitio deshonroso si se toma en cuenta que los californianos deben la friolera de 104 mil millones de dólares. La falta de información sobre los términos de la deuda y la presión por adquirir bienes y artículos que no son de primera necesidad los tienen encadenados a deudas que muchas veces no terminan de pagar.

Está comprobado que la principal causa de los ataques de nervios, insomnios, depresión y angustia de miles de habitantes en este país se debe al exceso de endeudamiento, principalmente con tarjetas de crédito. ¿Qué lleva a la persona a gastar lo que no tiene? Podemos llenar varias páginas con las respuestas. Lo importante es hacer una pausa y hacer conciencia de que una persona muy endeudada lo primero que tiene que hacer es darse cuenta de que ese es un serio problema que debe enfrentar y resolverlo a tiempo, antes de que éste termine con su salud física y emocional.

Una de las ventajas (Si se le puede llamar ventaja) es que son deudas no aseguradas es decir, la persona no va a perder su auto, su carro u otro bien por no pagarlas. "Es mejor ponerse rojo una vez y no pálido muchas veces". Hay que seguir el ejemplo que siguieron los grandes bancos y las gigantescas compañías de inversiones que a la hora de pagar sus deudas millonarias dijeron. "Debo no niego, pago no tengo". Por qué ellas sí lo pudieron hacer y salir honrosas de la situación y muchos ciudadanos se privan de lo más elemental, con tal de pagar sus tarjetas. Este diciembre es buen mes para tomar las mejores decisiones y una de ellas debe ser la de empezar el 2020 libre de deudas. Lo peor que les va a pasar a los deudores es que nadie les vuelva a fiar en 5 años, eso no pasa en la práctica. En dos años van a empezar a recibir de nuevo ofertas de nuevas tarjetas de crédito.

Lo segundo es que van a recibir llamadas continuas de los nuevos dueños de sus deudas. Eso no debe quitarles el sueño, se trata de agiotistas modernos que compraron su deuda a menos de la mitad de su valor y ahora quieren cobrarla completa. Una contestadora es la solución. Esos "cobradores" pueden amenazar con acciones legales y decir lo que quieran, de antemano saben que nada pueden hacer, son deudas no aseguradas, es un riesgo que tomaron los que dieron los créditos. Las únicas deudas que no se perdonan ni olvidan son las estudiantiles. No es deshonra para nadie negarse a pagar cuando no les alcanza el dinero y tienen otras prioridades. Techo, transporte, alimentación y sustento para ellos y sus familias.

En caso de las compras por impulso, gracias a movimientos ciudadanos, ahora se cuentan con leyes que permiten a los consumidores regresar en 30 días lo comprado. (Lo mismo debería de aplicarse a los autos.) Esa es una práctica común entre los consumidores que al siguiente día regresan con todo lo adquirido el día anterior, al darse cuenta que fueron compras motivadas no por la necesidad, sino por la emoción de poseerlas.

Este mes de Diciembre, por ejemplo, los californianos tienen la oportunidad de salir del deshonroso lugar de tener la mayor deuda crediticia del país y cedérselo a otro Estado. Hace falta una campaña para retomar los valores. Una persona no vale más por lo que tiene, sino por lo que es. Una persona con empatía, compasión y generosidad vale mucho más que un millonario que carece de humanidad. La difusión de esta verdad puede ser un buen comienzo.

La Casa Blanca
No importa lo que hayan publicado en la última semana, los periódicos de EU, Europa y Asia, en sus primeras páginas, sobre el Presidente, que según testigos oculares si dijo, lo que todos han dicho que dijo. "Que Ucrania investigue a Joe Biden y su hijo Hunter". El Presidente, iracundo, nervioso y desvelado continúa con voz de trueno negando lo que a todas luces dijo, pero que él insiste que no dijo, sino que dijo todo lo contrario. "Yo dije que no quiero nada, nada de nada". A pesar de que testigos presenciales escucharon lo opuesto. "Está claro que el Presidente condicionó ayuda militar a Ucrania a cambio de investigar a su rival político con lo que buscaba beneficiarse en las próximas elecciones". Ya no es noticia saber que el Presidente miente de manera patológica sobre los más variados asuntos. "Pagos a ex amantes". "Actos de corrupción". "Despidos injustificados". "Coerción a un país vulnerable para efectos electorales". El Presidente puede hacerlo todo, para eso es el Presidente. Ese criterio de legalidad y honorabilidad no se aplica a nadie más. Gracias a su fuero Presidencial nadie lo puede meter a la cárcel por más actos ilegales y deshonrosos que ha cometido. Hasta ahora esa ha sido la realidad. Por mucho menos, varios de sus amigos y funcionarios de su administración ya están en la cárcel o en espera de una sentencia por delitos que el mismo Presidente ha cometido. Cabe recordar que el Ex Secretario de Vivienda Henry Cisneros sufrió durante diez años la embestida del FBI por haber mentido en la cantidad que le daba de manera mensual a su amante.

Por lo que se ve, este nuevo e irrefutable cargo de Abuso de Poder contra el Presidente que ejerció sobre un país más débil (Ucrania) pasará a ser "otro de sus pecadillos sin importancia". No habrá ninguna consecuencia. Los demócratas muy bien pueden presentar en detalle todas las pruebas de la culpabilidad del Presidente, sus violaciones a la Constitución y elaborar en detalle los (Articles of Impeachment.) Nada le va a suceder. No el Presidente, para eso cuenta con la fidelidad a toda prueba de un Senado que ya cerró filas en su defensa. "No es para tanto". Y cuenta con el apoyo de un electorado que lo considera "víctima" de los demócratas. 

El Presidente saldrá ileso de este escándalo como ha salido ileso de otros. Con esto se inaugura una nueva era en la vida pública del país, en la que gracias a él, ahora todo se vale desde la Casa Blanca.