A lo largo de mi profesión me ha tocado entrevistar a personas millonarias con un gran sentido de la compasión, seres humanos que consideran un deber sagrado el hacer algo para remediar la miseria de otros. También he conocido otros, todavía más ricos, que además de no conocer la compasión, culpan al menos afortunado de su situación y lo ven con desprecio.

Los ricos sin compasión justifican la miseria del hombre que insiste en limpiar el parabrisas de su carro o la de la mujer que le extiende la mano, mientras atrás de su hombro, un niño amarrado a su espalda lo mira con ojos tristes. Para ellos, estas personas son las culpables de su situación actual. Ante ese razonamiento, escenas de pobreza a su entorno o distantes, son culpa de los afectados, "flojos, mantenidos", que no hacen nada para salir adelante, como lo hicieron ellos, que trabajaron largas horas y se esforzaron por conseguir lo que ahora tienen.

Fue el Presidente Republicano George W. Bush el que hizo de la compasión parte de su campaña presidencial. Y ganó. En innumerables ocasiones aseguró que para los millonarios como él era un deber ayudar a otros, menos favorecidos. "Al que mucho se le da, más debe dar a los demás".

La compasión es femenina. Algunos diccionarios la definen como "un sentimiento de tristeza que se produce al ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor o sufrimiento".

Y debo decir que para fortuna de los que vivimos en el país más poderoso de la tierra, ha sido mi experiencia que aquí hay más ricos con compasión que ricos sin ella. Las pruebas son tangibles. Fue un Presidente rico, pero muy rico que gracias a su desarrollado sentido de compasión, estableció programas sociales, que transformaron la vida de millones de personas en este país y al mismo tiempo fundó las bases para lograr una sociedad más equitativa que encontró, cuando asumió el poder en 1932. Su nombre Franklin Delano Roosevelt.

También fue el sentimiento de compasión lo que movilizó a la mayor parte de la población cuando vieron imágenes de brutalidad policiaca contra minorías de raza negra y asesinatos de niñas templos de oración. Gracias a esa compasión colectiva, se logró un cambio en las leyes que beneficiaron a las minorías.

Debo aclarar que a veces la compasión toma por asalto a personas muy ricas, en el ocaso de su vida o cuando de repente éstas enfrentan una enfermedad mortal. El cambio que se da en su actuar es inmediato y sus obras hablan por sí solas. Fundaciones, universidades, estadios, poblaciones enteras se ven de pronto beneficiadas por la metamorfosis que la certeza de una muerte segura provoca en estos seres pudientes, que durante toda su vida fueron indiferentes al sufrimiento de los marginados.

Este país debo decir, a pesar de sus yerros, ha dado lecciones de civismo, de altruismo y sobre todo de compasión a muchos otros países del mundo. Es por eso que nos debe preocupar la actitud del todo contraria al espíritu compasivo de este pueblo, de nuestro actual Presidente, que en su afán de sostenerse en el poder, recurre al engaño, a la mentira y a la manipulación de un gran sector de la población que no se dan cuenta que les insulta la inteligencia y les toma el pelo.

Un ejemplo de ello ocurrió esta semana. Una y otra vez les aseguró a sus seguidores través de tuiter y en sus acalorados discursos que en cualquier momento cerraría los 2000 kilómetros de frontera con el vecino país. Todo con tal de impedir la entrada a esos miles de centroamericanos que buscan entrar a este país por la puerta grande en calidad de refugiados. "¡Eso nunca! Antes cierro la frontera"... diría el Presidente.

Lo increíble no es que lo diga, lo increíble es que la gente se lo crea. La verdad es que NUNCA este ni ningún otro Presidente cometerá semejante suicidio político. Cerrar la frontera aseguraría su derrota en las próximas elecciones. Son cientos de miles de trabajadores de este país que perderían de inmediato su trabajo y otros tantos cientos de miles de empresarios estadounidenses se irían a la bancarrota si eso ocurriera.

Es una burla lo que este Presidente les hace a sus seguidores, entre los que se incluyen muchas personas de buena fe. Otro ejemplo: Les hace creer que está de pleito con México y con su Presidente, cuando es todo lo contrario. Tiene las mejores relaciones con el nuevo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Ya mandó a su yerno el mes pasado y esta semana llegaron otros legisladores a México con la encomienda que convenzan a AMLO para que le siga un poco el juego, que lo que dice "es de mentiritas". Que entienda que lo hace para asegurar su reelección en el 2020.

Esa es la razón por la que, cada vez que en México los reporteros insisten en preguntarle a AMLO cuál es su respuesta ante las amenazas de su vecino del Norte, de cerrar la frontera, el mandatario mexicano hace un esfuerzo para no reírse y se limita a levantar las manos con los símbolos de Amor y Paz.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press).