A diferencia de lo que ocurre en México, donde el informe presidencial se ha convertido en un espectáculo de circo, en el que los legisladores, hombres y mujeres se convierten en gladiadores en una competencia para ver cuál sale ganador en escupitajos, golpes, empujones, gritos y zafarranchos contra el Presidente, en Washington la cosas no llegan a tanto.

En México, el informe presidencial se da en la Cámara de Diputados, en Estados Unidos, en la Casa de Representantes. En este país, el decoro que se debe observar en ese recinto no es negociable. En México el decoro termina en el piso y al final el éxito se mide en función de cuál de los partidos hizo más ruido en la tribuna.

En esta nación, si algo le llega pasar al Presidente y al Vicepresidente, la que le sigue en el poder es una mujer, Nancy Pelosi, Presidenta de la Casa de Representantes, por eso la vimos sentada haciendo caras y gestos de disgusto cuando el Presidente se aventaba una mentira o una exageración difícil de aceptar.

Una de las verdades que dijo el Presidente en su discurso del pasado martes y que se le debe reconocer es que “las grandes naciones no pelean guerras sin fin". En las guerras de Irak y Afganistán aseguró que hasta ahora se han gastado de nuestros impuestos 7 trillones de dólares y han muerto más de 5,000 soldados, sin contar los 50 mil heridos. El Presidente se comprometió a salir de esas guerras, y lo está cumpliendo. Esa es una gran verdad.

La gran mentira y la que continúa pregonando como un mantra que piensa le va a dar la salvación eterna es el señalar que “hay una emergencia nacional que amenaza la nación”. Esa mentira creada por sus asesores para mantenerlo en el poder se estrella con la realidad. Las caravanas de migrantes hondureños y centroamericanos no fueran noticia si el Presidente no los utilizara como “la más grande amenaza para este país”. El número de personas que esperan ser atendidas en su solicitud de asilo es mínimo, comparadas con las que se han recibido en el pasado y que ahora son todos contribuyentes.

En otro renglón, el Presidente hizo alusión al número sin precedentes de mujeres que llegan como nuevas Representantes de sus respectivos distritos. Las mujeres legisladoras, llegaron junto con Nancy Pelosi, vestidas de blanco, como un homenaje a las mujeres sufragistas de Inglaterra que fueron las primeras en luchar por lograr el voto de la mujer.

En ningún momento el Presidente fue interrumpido o agraviado por ninguno de los presentes, a pesar de que a unos metros de distancia estaban sentados hombres y mujeres que sufrieron graves daños a su economía a causa del cierre temporal del gobierno que les impidió recibir su cheque durante 35 días. Tampoco nadie lo injurió cuando amenazó con volver a cerrar el gobierno federal si no se cumplía su deseo, no negociable de crear un muro gigantesco que nos separare aún más del vecino país. La única diferencia es que ahora uso la palabra ¨transparente,¨ tal vez ya cambió de opinión, en lugar de ladrillo o bloque lo quiera de cristal.

“Es mejor hablar, que pelear con los enemigos”, en eso tiene razón el Presidente. Donde se le pasó la mano, es cuando dio a entender que todas sus funciones, decisiones y actos habían sido de total beneficio para el País y que gracias a él y sólo él la prosperidad abundaba y que los que habitamos esta nación ya no sabíamos de necesidades económicas. Debido a sus buenas y sabias funciones. Nadie había hecho las cosas mejor que él. (Aquí era cuando Nancy Pelosi tenía la expresión de: (¡No lo puedo creer!)

Otro aspecto relevante de su discurso fue el énfasis que dio a sus palabras cuando hizo alusión al Creador. Debo decir, basada en los hechos, que el Dios del Presidente es uno creado por su imaginación, uno hecho a su imagen y semejanza, muy diferente al Jesús que conocemos todos. El Jesús del Presidente dice: "Rechaza al extranjero", "No des de comer al hambriento". "Causa daño a los niños, sepáralos de sus madres y que no se acerquen a mí".

Lo curioso es que en la audiencia había muchos religiosos de todas las nominaciones, tal vez por civismo, ninguno se acercó a sacarlo de su error, al contrario todos los aplaudieron.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press).