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Last updateMar, 20 Nov 2018 4pm

La maldad anda suelta: La desató el Presidente.


Durante años, la maldad se asentó en miles de personas que vieron con horror como hombres y mujeres de todas partes del mundo, en especial de Latinoamérica llegaban a sus ciudades y las transformaban en espacios que para ellos eran extraños, amenazadores, diferentes...

Se hicieron de armas al sentir sus pueblos “invadidos” por familias que hablaban otro idioma y desplegaban otras costumbres. Por largo tiempo se acomodaron a una situación que consideraban inaceptable, pero todo eso cambió con la llegada del Presidente. El hombre que prometió rescatarlos de la minoría que goza de los privilegios que ellos creen que solo les pertenecen a sí mismos.

Fiel a la tradición de los Presidentes anteriores, que obliga a cada uno buscar un enemigo a vencer para gloria y honor de los estadounidenses: Ronald Reagan: La Unión Soviética. George Bush: Irak y Manuel Noriega. George W. Bush: Sadam Hussein. Barack Obama: Afganistán. El nuevo Presidente decidió que el nuevo enemigo a vencer, no sería un país, ni un personaje extraviado de un país lejano, todo lo contrario, sería uno mucho más fácil para vencer, según él, y además sería vecino. Declaró que el enemigo a vencer serían los mexicanos. “Son criminales y violadores”. Con esas palabras desató los lazos que hasta entonces tenían amarrada a una jauría que al verse libre de las ataduras que dictan la moralidad y el civismo, no han parado de rendir tributo a su 'Guía' y 'Salvador' a través de actos violentos contra los mexicanos y Latinoamericanos. Uno de ellos se volvió a manifestar el pasado 4 de julio en Los Angeles, California.

El Washington Post reportó en su edición del pasado 11 de julio, cómo una mujer de raza negra mandó al hospital a Rodolfo Rodríguez, después de haberlo golpeado varias veces con un ladrillo mientras que le gritaba “regrésate a tu país”. Rodríguez, de 92 años, residente permanente, resultó con golpes contusos, la mandíbula fracturada y dos costillas rotas.

Misbel Borjas, una testiga de los hechos, declaró al Times que ella vio, desde su carro, a la mujer atacar a Rodriguez, cuando éste de manera accidental se tropezó con su hija, una jovencita. Borjas aseguró que la mujer lo tiró al piso y con un ladrillo lo empezó a golpear, el hombre empezó a gritarle en español: “¡Por qué me estás golpeando!” Dispuesta a ayudarlo, se estacionó, pero se detuvo ante la amenaza de la mujer. “Si te acercas voy a golpear tu carro con el mismo ladrillo”. Borjas se limitó a tomarle fotografías a y marcar al 911.

La buena samaritana aseguró también que un grupo de jóvenes que caminaban cerca de ahí, al ver el incidente, se apresuraron a sumarse a la golpiza. “Estaba tirado en el suelo y los jóvenes lo patearon en el cuerpo y en la cabeza”. En esos momentos, Borjas salió de su carro y corrió a su auxilio. Lo acompañó hasta que llegó la ambulancia. “Fue terrible, le salía sangre de la cabeza y la cara. Parecía como si le hubieran quebrado todos los dientes y reventado la boca”.

Mientras tanto, en su casa, ajenos a la tragedia que sucedía a poca distancia, la familia Rodríguez disfrutaba de un espectáculo de juegos pirotécnicos, Erik Mendoza, intrigado por la tardanza de su abuelo, que acostumbraba caminar alrededor de la cuadra todas las tardes, salió a buscarlo, pero lo que encontró fueron rastros de sangre en la banqueta al doblar la cuadra. La familia Rodríguez fue notificada del incidente horas después. “No puedo creer que alguien lo haya golpeado. ¿Qué daño les podía hacer un hombre de 92 años?, cuestionó Erik.

Este es un incidente más que se suma a los muchos otros que han sucedido desde que el Presidente declarara que los nuevos enemigos de Estados Unidos son todos los latinoamericanos indocumentados que se atrevan a querer ingresar a este país. Este mensaje ha sido interpretado como un permiso para que un segmento de la población nos ataque sin misericordia, por cualquier motivo. En fecha reciente, el Presidente sumó a la lista de enemigos de la Nación a otro grupo: Niños, niñas y bebés migrantes sin documentos que son custodiados y vigilados día y noche. Aleccionados ya en las razones por las cuales han sido separados de sus padres, los niños evitan responder a las preguntas de los reporteros. Ya saben que contestar preguntas es sinónimo de alargar la separación con sus padres. La prensa en general ha sido también declarada enemiga de la Patria por el Presidente.

 Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press). Su correo electrónico es: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.