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Last updateDom, 22 Oct 2017 6pm

California, un estado modelo a nivel nacional

Con 39.25 millones de habitantes, 3 millones más que Canadá, California es un estado modelo a nivel nacional en el que los indocumentados pueden tener licencia de manejo, pueden estudiar, tener un negocio propio y ser miembros de poderosas comisiones gubernamentales, sin tener que mostrar un documento migratorio.

Y fue en California donde se gestó el movimiento pacífico revolucionario más importante de los últimos 25 años, que ahora sirve de modelo para otros estados que piensan seguirlo al pie de la letra.

En Texas y en Arizona, por mencionar los más importantes, los indocumentados junto con los ciudadanos y residentes de esos estados, han tomado como ejemplo los avances, cambios de leyes y defensa legal contra disposiciones federales que se han implementado en California, desde hace más de 8 años. Dicho en otras palabras, se cansaron ya de ser la perilla de boxeo de los republicanos y también de algunos demócratas que abusan de su buena fe y los usan de manera exclusiva para sus fines electorales; y que ya en el poder, se transforman en figuras de aparador, buena ropa, zapatos negro como espejo, Rolex en la muñeca, pero ningún logro en concreto para sus representados.

El común denominador en los nuevos estados donde se gesta este movimiento, que no ha pasado desapercibido en la cúpula presidencial, son las medidas que se han aprobado, que dan poderes, amplios, bastantes y suficientes a la policía para que exija documentos a quien le plazca, sin que haya motivo justificado para hacerlo, como ha sido el caso de Texas y Arizona.

Asimismo, la llegada de John Kelly a la Casa Blanca como Jefe de Gabinete del Presidente ha hecho sonar las alarmas de todas las instituciones que se dedican a abogar por los derechos de los migrantes. Pocas personas saben que este General retirado es el responsable del aumento en el número de madres que son separadas de sus hijos ciudadanos, no importa que tan pequeños estén. Para él, la ley es una sola y no hay espacio para consideraciones especiales. Kelly fue hasta hace unos días, el Director del Departamento de Seguridad Interna. (Homeland Security.)

Este tipo de mentalidad fue la que provocó en California, una movilización no vista antes. Sin caudillos, fue un movimiento en masa, lento en su avance, pero preciso en sus logros. Al igual que sucedió aquí, ahora en Texas y Arizona, la gente se está registrando en números record para votar, así como muchos, que nunca pensaron en hacerse ciudadanos, ya completaron su examen y esperan la fecha para su juramento. Ya era tiempo que lo hicieran. Se trata de un despertar que no se da no de un día para otro, sino que estalla cuando la seguridad de la familia es amenazada. Los hechos son evidentes. Tenemos un Presidente que escogió a un grupo, nosotros, para utilizarlo como su comodín cuando las encuestas no le favorezcan.

En California, el movimiento, que se inició hace más de 20 años, fue primero motivado por las acciones de dos gobernadores, uno que pretendió construir una cárcel en el corazón del barrio mexicano (George Deukmejian) y otro (Pete Wilson) que quiso negar el acceso a la salud y la educación a millones de niños migrantes. Fue como un tsunami, los republicanos no supieron ni por donde les llegó la marea, pero fueron expulsados desde la raíz de sus puestos y no han podido recuperarse. Perdieron la mayoría de los puestos, incluido el de gobernador. También salieron aquellos demócratas que abusaron de su poder. Ahora están en la cárcel. Sus fotos en los periódicos quedaron para la historia.

Este tsunami electoral que empezó como una pequeña ola amenaza con extenderse por todos los rincones de Estados Unidos. El Presidente lo vigila a distancia y lo subestima. Su ignorancia e ineptitud, le impide ver que lo puede frenar con un cambio en la dirección del país. Su soberbia le impide ver que tiene frente a él la oportunidad de pasar a la historia como un gran presidente. Un presidente que crea empleos, que reconoce la necesidad de un seguro médico accesible para todos; que acepta una reforma migratoria como parte del motor que acelera el progreso de este gran país. Por sus palabras y acciones, no tenemos esperanza de que esto suceda.

Lo que tenemos ahora en la Casa Blanca es un individuo que llegó al poder gracias a un mensaje de odio contra un grupo determinado y también gracias a la ayuda que recibió de una maquinaria rusa que se especializa en el espionaje cibernético y que fue muy eficaz para acabar con la reputación de su contrincante a través de noticias inventadas y videos falsos.

El Presidente no alcanza a ver desde su alta Torre, la polvareda que levantan a distancia millones de soldados, son los trabajadores, los estudiantes, las madres, las hermanas, las hijas que sin más arma que su pluma van a hacer limpia de sus enemigos.

Ante este nuevo estado de conciencia, se espera que en las próximas elecciones en Texas y Arizona, los mexicanos y centroamericanos ejerzan su poder y los republicanos terminen como minoría legislativa. A partir de ahí, los días del Presidente, en la Casa Blanca, estarán contados.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press). Su correo electrónico es: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.