Entre el jueves y el sábado de la semana pasada el presidente Donald Trump dio dos reversazos: canceló la orden de atacar militarmente a Irán por el derribo de un dron estadounidense que presuntamente voló en espacio aéreo iraní; y frenó la realización de redadas para detener a unos 2,000 indocumentados con órdenes finales de deportación que comenzarían ayer domingo a través del país.

Los Ángeles.- Impecable, con traje y corbata, frente a un gran pizarrón con un problema matemático por resolver de extremo a extremo, así es como Trinidad Calva Cano, mejor conocido como Don Trini, espera en el jardín de su casa a sus alumnos para enseñarles gratis todas las mañanas antes de que vayan a su escuela regular.

La anterior rabieta del presidente Trump, cuando amenazó con “cerrar” la frontera sur si México no frenaba el paso de migrantes y el de estupefacientes, fue detenida en seco no por una habilidad negociadora de la cual carece el mandatario, sino por un simple y a la vez complejo factor que a todos atañe: la realidad económica de una zona geográfica estratégica, quizá la más dinámica del mundo, que habría perdido entre 1,500 y 2,000 millones de dólares diarios, de haber procedido la amenaza del cierre.

El Presidente de Estados Unidos demostró su escasa empatía y su ausencia de honestidad al tomar como rehén a todo el pueblo de México para doblegar a su gobierno y obligarlo así, a firmar un acuerdo que de no cumplirse en un plazo de 90 días, lo convertirá en un Tercer País Seguro.

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