Thalía gozó e hizo gozar a sus fans en Dallas. Foto: VIOLETA ROCHA

DALLAS -- Vibrante, bajo una producción de luz y sonido cuidada a detalle, Thalía envolvió de fiesta al Majestic Theater en el centro de Dallas el martes por la noche.

“Inolvidable” e “increíble”, fue como algunos asistentes describieron la noche que vivieron con Thalía y su Latina Love Tour en un ambiente de emoción y nostalgia.

Thalía, que pocas veces hace gira, contrario a lo vertiginoso de su adolescencia con Timbiriche, se mostró energética, sensual y muy íntima ante sus fanáticos, que agotaron las entradas del teatro.“Gracias por regalarme esta noche, en la cual quiero ser toda suya”, les dijo.

La también actriz presentó números de su nuevo disco “Latina”, y rescató algunos éxitos de antaño con nuevos arreglos, acompañada de un tecladista, baterista, guitarrista, bajista, percusionista y dos coristas que también hicieron las veces de bailarinas.

“Amor a la mexicana”, sus duetos con influencia de bachata, “Te perdiste mi amor” y “No, no, no”, que grabó con Prince Royce y Romeo Santos respectivamente, sonaron al principio de su intensa presentación.

Thalía Sodi apareció con un brillante leotardo negro, con una capa larga y una corona gigante, la cual se quitó al poco tiempo de pisar el entarimado, a donde invitó entre canciones a casi una decena de sus “amores” como llamó a sus seguidores que bailaron y se emocionaron con ella.

Con una mezcla de nostalgia y alegría, Thalia recordó al Divo de Juárez, Juan Gabriel, con dos de sus temas que le pudo grabar: “Gracias a Dios” (En éxtasis, 1995) e “Insensible” (Lunada, 2008).

Con trece discos en su haber, Thalia ha explorado ritmos tropicales, rockeros, de balada y del género grupero, demostrando que disfruta ser versátil. En el Majestic logró envolver a sus fans en momentos de alegría y picardía al entonar temas como “Más”, “Tú y yo" y “Seducción”. De esa euforia pasó a la intensidad de letras más profundas como “Equivocada”, “¿Qué será de ti?” y “No me enseñaste”.

“Por lo que reste de vida”, le sirvió para demostrar su fuerza interpretativa, que cautivó a los presentes disfrutando de una Thalía vestida de novia, (uno de los cinco atuendos que lució). “Habítame siempre”, una de sus baladas favoritas, la dedicó a todas las madres, “y personas que ya no están con nosotros”. Fue uno de los tema que el público aplaudió más.

También hizo un espacio para recordar los temas de las telenovelas que ha hecho: Con un bien logrado popurrí de “Rosalinda”, “Marimar” y “Maria la del Barrio” hizo un breve viaje al pasado con imágenes de los teledramas mexicanos que ha protagonizado.

El emblemático “¿A quién le importa?”, original de Alaska y Dinarama, que también fue un éxito en voz de Thalía en su momento, marcó la despedida de una cita que estuvo salpicada de una especie de complicidad entre la estrella mexicana y su público. Para refrendar la cercanía que caracterizó el encuentro, la versátil cantante selló definitivamente la velada lanzándose a los brazos protectores de sus admiradores mientras cantaba “Arrasando”.