Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Michelle Menache

A veces el perdón en lugar de buscarlo en nuestro corazón tenemos que tomar un avión y volar hasta el otro lado del mundo, donde el reloj marca 6 horas al revés y por arte de magia rejuveneces media cana... Perderte en un país de esos raros, volverte más muda que sorda y tratar de entender el idioma desconocido y frío. Enfrentar la humillación de no saber comunicarte y rendirte ante el ego, ponerte el saco de “yo puedo” y caminar un infierno blanco.

La nieve que caía en Munich, Alemania me quemaba los cachetes de regordeta que me compré en Roma dos días antes de llegar allí, miraba con resentimiento y prejuicios a todos los que me rodeaban en esa ciudad tan linda, tan limpia, tan avanzada. (En mi desbordada imaginación histórica) mi sangre judía me obligaba a seguir juzgando a los nazis aquellos tan guapos. Pero caminar una hora bajo los copitos de nieve picante me hizo bajar mis barreras y crear un espacio grande en mi conciencia y darme cuenta que no era nadie, que no existía en ese planeta y que lo mejor de todo es que ni era Michelle, ni era judía, era realmente todo y nada, otra vez, y mil veces más.

Caminé, caminé y caminé hasta que llegué a mi destino, un camioncito simpático con unos choferes demasiado felices y amables que me dieron descuento porque llegue corriendo y medio desubicada con un gorro digno de un cuento de haditas, con una cola de zorro colgando de un lado que le robé a mi abuela. Me di cuenta que los alemanes eran demasiado amables y que no eran tan malos como en mi historia de judía inventada.

Los amé, me perdoné a mí misma por haber juzgado tan fuerte a un país entero y los perdoné a ellos y a mis antepasados. Dos horas después llegué a Austria, donde los alemanes son más estilo urbano y pintorescos, también los amé.

La prueba final era llegar ahí, donde estaba él, al que tanto daño le hice y tan inconciente fui con él. Se sorprendió al ver que una niña de Juárez, Chihuahua pudo llegar solita hasta allí, sola sin saber el idioma pero guiada con el mero afán de recibir un perdón pendiente.

Con los cachetes quemados de nieve, el alma en carne viva, el ego congelado y con los dedos entumidos recibi el perdón anhelado. Pero el mayor perdón fue de mí para mí, por haber dudado algun día que yo podría llegar hasta ese lado del mundo... Agradecida de la vida y de ese infierno blanco regresé victoriosa a mi purgatorio, Dallas, Texas.

Michelle Menache es una prolífica cantautora de Ciudad Juárez, Chihuahua. Reside en Lewisville, cerca de Dallas, Texas. Su correo electrónico es: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.