"Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo", decía el filósofo español Ortega y Gasset. Después de muchas semanas confinados en nuestros hogares, la filosofía detrás de estas palabras se torna fundamental. No tanto por el sentido estricto de sobrevivir a la pandemia, sino también por el efecto de este nuevo contexto que nos condiciona, que impacta a nuestra salud mental, a nuestros comportamientos y, a fin de cuentas, a nuestra felicidad.

En el momento que estamos viviendo, es fundamental analizar bien la crítica situación sanitaria actual y obtener enseñanzas que nos ayuden a prevenir y superar la próxima ola o pandemia. Para que no nos sorprenda desarmados.

El 17 de abril de 2014 murió Gabriel García Márquez, el influyente escritor colombiano ganador del Premio Nobel. He aquí un homenaje en memoria suya, de la inspiración de una chilena en quien caló hondo su buen oficio.

El Gabo murió sin saber que sus páginas floridas plantaron una semilla lejana, en una tierra porfiada y mustia, en el desierto de Atacama.

Estamos peleando todavía para conseguir que esto (la pandemia) pase. Pero ¿qué pasará en la economía cuando esto pase? Cualquier intento de respuesta será inevitablemente incierta, provisional, tentativa. A medida que transcurren los días van acumulándose, sin embargo, elementos para empezar a valorar el previsible impacto del Coronavirus en la economía, analizar la respuesta de las medidas de política económica adoptadas y tratar de atisbar la nueva situación y los cambios que nos esperan. Eso es lo que pretendo hacer ahora. Ya me he referido en un anterior artículo a algunas de estas cuestiones, pero quisiera ampliarlas ahora con las nuevas informaciones de que se va disponiendo.

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