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María Cristina Noriega es una artista que proyecta con sus delicadas y coloridas obras el sentir de su personalidad y origen colombiano. Su trabajo está cotizado a nivel internacional, recientemente expuso su obra en el Centro de Artes de Irving, (Texas) ciudad en donde radica por temporadas. Con su maravillosa técnica al óleo consigue plasmar trazos de pintura seca y deja entrever su deseo de dejar una huella individualista en cada cuadro. 

En la siguiente entrevista tuvimos la oportunidad  de conocer a fondo la vida de la artista y su pensamiento contemporáneo acerca del lugar de la mujer en el mundo de las artes, entre otros temas.  

LA: Tu estilo es brillante y colorido, y fácilmente se puede observar una técnica artística muy sofisticada de la vanguardia europea del siglo veinte. Cuéntanos sobre ti y de tu infancia…

MCN: Nací en Bogotá y fui la tercera de tres hermanas, Myriam y Ana. De pequeñas y hasta terminada la primaria vivía con mi abuela materna, Aura María. Esa estancia me marcó mucho, pues es una casa de grandes patios y habitaciones vacías. Pasaba el tiempo jugando sola, sin otros chicos y solo en compañía de una perra criolla llamada muñeca. En algunas ocasiones conversaba con una vecina a través de la pared del patio trasero de la casa y esto terminó siendo el único juego en compañía de alguien.  Estudiaba en una pequeña escuela donde terminé la primaria y luego ya en la secundaria, me fui a casa de mis padres en la cual me sentía extraña entre mis hermanas y con la nostalgia de mis propios espacios. Mi madre siempre me procuró un cariño especial y a mi padre lo observaba en su hacer de pintor y publicista. 

LA: ¿Cómo era tu padre y qué influencia tuvo en tu decisión de ser artista?

MCN: Mi padre fue un hombre creativo hasta en las más simples cosas. Nos solucionaba preguntas y resolvía problemas técnicos de la casa, desde el carro hasta del trabajo con una genialidad inigualable. Tenía una disciplina y un carácter estricto.  Nos enseñaba con su ejemplo la entrega y dedicación a las tareas que se proponía.  El fue artista en cada cosa que hacía y le fue difícil hacer del arte, su trabajo y sustento.  Así que muy poco me animaba a seguir su camino, aludiendo que conseguir una buena remuneración en este campo, era solo para pocos. Sus pinturas fueron la mayoría, para ser colgadas en casa, mientras el trabajaba como publicista en varias agencias y dictaba clases en escuelas universitarias privadas. 

LA:  Así que el apoyo era poco, pero me imagino que no te desanimaba a pintar. 

MCN:  Sí, mi padre me había dado ejemplo de ser artista, fue mi esposo el que me animó a cambiar de carrera. En ese tiempo, yo estudiaba bacteriología, siguiendo los pasos de mi hermana, pero con el apoyo de mi esposo, me dediqué por completo al arte. Amante de la cultura y músico frustrado, como decía él, me acompañó en todo el proceso de ingresar, permanecer y terminar la carrera de bellas artes. Hasta el día de hoy, es quien me sigue acompañando en cada paso que doy en este trasegar de ser artista. Hasta en los momentos más difíciles que vivimos por la pérdida de nuestro único bebé, me alentó a seguir y terminar la carrera.   

LA: Siendo la pintura un arte solitario, ¿eres de las personas que disfruta de la soledad?

MCN: Aunque sea un trabajo para compartir, paso la mayor parte del tiempo en soledad cuando pinto y disfruto tener ese espacio, que me resulta necesario y donde en una introspección, reflexiono sobre mi vida, mis experiencias y el acontecer diario.

LA: Tu pintura me recuerda a los pintores surrealistas del movimiento cubista… Los surrealistas eran románticos vanguardistas… ¿Qué concepto sobre el arte tienes y que estilo manejas principalmente?

MCN: Creo que uno va tomando de muchos momentos del arte y va logrando una amalgama con los intereses e inquietudes que uno quiera expresar en su trabajo. Con el cubismo por ejemplo, resolví esa manera de ver desde distintas posiciones una situación u objeto… y bueno durante mi proceso me he acercado a pintores puntualmente como Pablo Picasso, especialmente con su obra Guernica y su contenido social. Con Fernando de Szyszlo en su manera de trabajar la luz, con Rufino Tamayo en su colorido y con Torres García en construir un discurso desde nosotros como latinoamericanos. Decir que tengo un estilo, no es mi caso, he ido experimentando y transformando mi obra en la medida en que siento la necesidad de expresar sin anteponer mi interés en un estilo que con el que se me reconozca.

LA: ¿Qué significa el surrealismo para ti? 

MCN: Es una parte de toda existencia humana. Surrealismo, aquello que solo existe en un “sueño”, es también o hace parte de nuestra “realidad”, vivida o experimentada. En un lienzo, yo me doy la libertad de soñar y de jugar con una realidad, que es y existe dentro del lienzo y fuera de éste. Aquello que imaginamos, existe desde su aparición mental hasta cuando lo hacemos visible como en el caso de los artistas plásticos.

LA: ¿Eres una persona religiosa? ¿En qué crees?

MCN: Soy creyente… Creyente en un “Dios” que está en todos y en todo, que es energía, conciencia y amor en esa medida creo que somos y compartimos una misma esencia. 

SOCIEDAD Y LOS ARTISTAS

LA: Creo que la sociedad llega a depender de los artistas, así como de los escritores que llegan a representar un pensamiento cultural, ¿crees que hay igualdad de género en el ambiente artístico en Colombia? ¿Existen oportunidades para la mujer al momento de exponer su arte?

MCN: Bueno, yo nunca he percibido una discriminación en el ambiente artístico colombiano, muchas mujeres ocupan un papel muy importante en la cultura y es así que en este momento el ministerio de la cultura está encabezado por una mujer y a nivel del que hacer propio en el arte son muchas las mujeres que se destacan y como en ningún otro sector a la par del hombre. 

LA:  ¿Cómo es la escena artística en Colombia? ¿Has tenido retos para exponer tu arte?

MCN: Bogotá en especial donde he vivido y estudiado, es un centro cultural en movimiento, donde existen varias universidades y centros artísticos donde proliferan las artes. Cada día se han dado más espacios para el hacer artístico y la cultura se ha llevado a la calle, allí donde están las personas que por motivos propios no se acercan a un museo o sala de arte. En los colegios y escuelas se ha hecho énfasis en tener una materia importante como lo es el arte, pero he de decir que esto no es la generalidad del país y que aún falta mucho por enfatizar en ese espacio por la creación del ser humano. 

LA: ¿Qué papel figura la cultura colombiana en tu arte? ¿Hay mensajes políticos o sociales entrelazados en tus obras?

MCN: Me gusta mi país, mi entorno y la llamada cultura colombiana; y ahora que estoy en Estados Unidos, me doy cuenta de mi gusto por lo latinoamericano, su colorido, su fuerza, su alegría tan particulares, con lo que me siento identificada.

MCN: En mi pintura hago reflexiones interiores que me acercan más a lo universal que a hablar de aquello que nos diferencía, aquello que compartimos como seres humanos y si esto lo puedo nombrar como social, pues si, el mensaje social está entrelazado en mi obra. La vida en las ciudades modernas, la soledad dentro de un mundo donde desbordamos en comunicaciones, pero donde no nos encontramos físicamente y ni conocernos a lo mas cercanos, ciudades donde pasa tanto y nos convertimos en un objeto más de ese engranaje llamado mundo moderno.

EL COLOR

LA:  Tu concepto visual es muy colorido, los rojos son vivos rojos y resaltan… cuéntanos sobre las mezclas de pigmentos y el manejo de colores sobre tus lienzos.

MCN: El color es fundamental en mi obra, es un gusto pero también un elemento simbólico y conceptual donde la mancha de color va construyendo la imagen.  Si bien parto de una manera espontánea, es en el proceso donde la teoría del color se hace presente hasta lograr un equilibrio y composición correctos dentro de la obra.  Mi color es fuerte, vibrante y solido donde priman los colores primarios (amarillo, rojo y azul), sus combinaciones entre si y la saturación de estos con negro blanco y ocre.  El rojo, cuando lo utilizo, es el punto focal de interés para llamar al observador, quizás antes de ver con detenimiento una obra.  

LA: ¿Recuerdas tu primer dibujo o pintura y lo que era?

MCN:  Recuerdo mis primeros dibujos en la escuela, mis cuadernos exclusivamente de dibujo, hermosamente llevados.  Eran paisajes, con montañas, árboles, pocos personajes y pequeñas casas, que mi hermana me había enseñado a dibujar.

LA: Mencionaste el arte de Picasso y Rufino Tamayo y varios otros artistas, ¿qué influencia le han dadod a tu arte? 

MCN:  Picasso en su libertad para hacer, en atreverse a hacer cambios en su trabajo y expresar su sentir. Rufino Tamayo y esa cosmología tan propia y ese colorido de sus cuadros; Fernando Szyszlo en la poesía de su obra, su riqueza cromática y la materia de su pintura. A Torres García y su discurso de mirarnos desde nosotros para tener un discurso propio que llorara toda nuestra riqueza cultural, en la que seamos nosotros mismos nuestro norte. 

LA: ¿En dónde fue tu primera exposición?

MCN: Fue para la entrega final de la clase de grabado y donde cada estudiante elaboró un libro de artista durante el semestre. Mi tema fue Eclipse, con el que hablaba del momento que había pasado con la perdida de mi primer y único bebé y como había salido retomada mi carrera.   

LA: ¿Qué es lo que mas recuerdas de tu infancia que desempeña un papel ahora en tu arte? 

MCN: Quizás mi vida en casa de mi abuela.  Yo era su todera, en Colombia se utiliza éste término para la persona que arregla todas las cosas en la casa, pintaba las paredes, las rejas, cambiaba bombillos, limpiaba canales. Recuerdo en especial el colorido de las rejas. Colores fuertes, sobre todo rojos y verdes (en un gusto muy personal de ella), que hacían de la fachada de la casa, algo digno de mirar.  Recuerdo las frutas en ensaladas y jugos que nunca faltaban en mi casa, su variedad que componen un universo de sabores, texturas y colores… Creo que es lo que más extraño cuando salgo de Colombia.

LA:  ¿Qué platillo te regresa a aquellos tiempos?

MCN: Los aborrajados, que son pastelillos de plátano maduro, que luego de frito se le incorpora queso y bocadillo de guayaba, se sumergen en una colada de huevo y maicena para volverle a freír. Este es un plato típico de la costa pacífica de Colombia.

LA: ¿Cuáles son tus sueños para el futuro? 

MCN: Sueño con enseñar arte, sobretodo a niños, porque el arte nos hace mirar la vida de una forma diferente, nos hace tolerantes y facilita cualquier otro aprendizaje que se desee; trabajando con el placer e hacer lo que me gusta y compartiendo con la gente.